Los que se bajan los pantalones

Los campesinos no son antimineros. No hay ideología antiminera, Jaime de Althaus, entiende. Hay campesinos que defienden sus trabajos, sus vidas, la tierra; el suelo y el aire; el río y las lagunas, es decir, defienden el futuro y obviamente se oponen al proyecto Conga de Yanacocha y sus amigos, porque ya saben lo que es esta empresa y lo que pasa cuando se secan las lagunas. Lo saben bien, como todos.

| 13 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Es saludable que ahora estemos en un Gobierno que apuesta de alguna forma por la solución a través del diálogo, por la conversación en una mesa y no debajo de ésta. Es bueno que el Gobierno solucione los conflictos hablando y que ahora no se baje los pantalones ante los que ofrecen dinero y prebendas como otros, que satanizan la protesta campesina porque pide respeto, exige sus derechos y sabe que ya no vale eso de ciudadanos de segunda categoría.

¿Puede haber minería en zona agrícola? Claro. Pero que demuestren que secar cuatro lagunas milenarias que tienen brazos subterráneos, que llevan agua a valles adyacentes, no es atentar contra el ambiente y el ecosistema, y que esta potencial catástrofe se solucionaría con la construcción de reservorios “que darán agua todo el año”.

Los conflictos sociales son una papa caliente que el gobierno de Ollanta Humala debe afrontar sin ambages, sin intentar mitigarlos con el soborno, garrotes, represión, cárcel y bala como lo hacía el doctor Alan García, a quien al parecer se le tapaba la boca con dinero y garantizándole el poder.

En Andahuaylas, García ha permitido el crecimiento de la minería informal que asesina ríos y valles impunemente y que ahora tira piedras en vez de conversar como lo hacen los agricultores. Cuidado. Tiran piedras y huyen del diálogo porque no buscan la formalización sino la desestabilización del Gobierno; y estarían conspirando, porque manejan fuertes sumas de dinero, para generar violencia y petardear el acuerdo del Gobierno y con los agricultores.

La Defensoría del Pueblo informa y alerta. Hay 217 conflictos sociales. El 71% está activo; el 29%, latente. Las cifras son abrumadoras. El camino es el diálogo. La violencia fue arma de García y de sus seguidores los nostálgicos fujimoristas. La meta es no parecerse a ellos.

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Paco Moreno (Editor)

Enfoque

pmoreno@diariolaprimeraperu.com