Los retos de Iñapari

Hace unos días acaba de aprobarse como Dictamen PL 1035/2011-CR en la Comisión de Transportes del Congreso la declaración de Interés Público y Necesidad Nacional la construcción de una carretera o una línea férrea entre Iñapari (Tahuamanu, Madre de Dios) y Puerto Esperanza (Purús, Ucayali). Este proyecto pasaría por el Parque Nacional Alto Purús, la Reserva Comunal Purús y además por la Reserva Territorial para pueblos indígenas en aislamiento de Madre de Dios.

| 13 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores |  1.6k 
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Dourojeanni en Amazonia Peruana al 2021 (2009), y en un reciente artículo sobre el tema ha señalado que las carreteras en bosques amazónicos son los principales catalizadores de deforestación. Este Dictamen, si se convierte en Ley, se convertiría en el peor precedente de incumplimiento de las normas internacionales y nacionales en conservación de biodiversidad y respeto de los derechos humanos. Por un lado, vulneraría el principio de protección estricta de los Parques Nacionales y, por otro, incumpliría las medidas cautelares impuestas por la CIDH al Perú para proteger a los indígenas aislados de Madre de Dios (2006). Es más, el Congreso debería realizar un proceso de consulta previa ad-hoc, acto que no lo ha realizado previamente al dictamen y con esta urgencia de aprobación a la ley, si no se realiza, podría observarse la inconstitucionalidad de esta ley.

El mayor reto que nos trae este posible proyecto de 300 Km. de largo es que no podemos medir el impacto positivo ni negativo de este tipo de inversiones. No lo podemos hacer porque la planificación del territorio no existe o está divorciada de las decisiones políticas de los gobiernos de turno. Por un lado, impulsamos mecanismos REDD+ para luchar contra el cambio climático o queremos cumplir con proteger la biodiversidad a través de áreas protegidas, pero, por otro lado, estas instituciones son cada vez más amenazadas o inertes.

Este reto hay que sopesarlo con las positivas declaraciones de mejora de la gestión ambiental y social de las inversiones por el Ministerio del Ambiente y la consideración de “aliados estratégicos” a las comunidades campesinas y nativas por parte del Presidente ante la OIT, es más, el MINAM ya habría declarado este proyecto Iñapari-Puerto Esperanza como inviable por sus altos impactos ambientales y sociales. La idea es no decirle no a la inversión, sino buscar la alternativa con menos costo ambiental y social. No podemos dejar que “algunos peruanos” no puedan integrarse al territorio nacional porque el Estado considere costoso un puente aéreo o establecer medidas de comunicación más efectivas, menos impactantes. Quizás Brasil nos pueda ayudar en esto, como dice Dourojeanni, permitiendo una integración entre Ucayali-Acre-Madre de Dios.

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César Gamboa Balbín

César Gamboa Balbín

Amazonía y bueno gobierno

Derecho, Ambiente y Recursos Naturales

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