Los nombres de ‘oro’

Traspasada la primera semana de los juegos olímpicos, circulan ya los nombres propios. Las olimpiadas de Pekín serán recordadas como “las ocho medallas de Michael Phelps”, que bañado en oro ha conseguido una gesta que tardará décadas en superarse, si se supera.

Por Diario La Primera | 19 ago 2008 |    

En su blog, Mark Spitz –el “ex” nadador récord, con siete medallas en las olimpiadas de 1972– escribió: “Michael, ¡eres el más grande!”. Sin duda, un gesto noble de un viejo a un joven deportista.

Otros nombres de oro: Usain “Relámpago” Bolt, el hombre más rápido del planeta, con sus increíbles 9.69 segundos en los 100 metros. Tan increíble fue el tiempo récord que consiguió, que el jamaiquino fue sometido a todas las pruebas de anti-doping. Pero, nada.

El tenista Rafael Nadal ganó la medalla de oro por buen juego y por simpatía. ¡Qué viva España!

Yelena Isinbayeva volvió a tocar el cielo con un nuevo récord mundial en la final femenina de pértiga, que elevó en un centímetro, hasta los 5,05 metros. La rusa, al igual que en Atenas 2004, se colgó la medalla de oro.

Para los chinos fue una semana donde ganaron casi todo. Justamente, el “casi todo” es la combinación de dos palabras que decepcionan más a los chinos, porque cuando empiezan a ganar, ¡no quieren parar! Pero, todavía deben aprender (y bastante) en muchos deportes, entre ellos fútbol y baloncesto.

Ayer (lunes) los chinos derramaron más lágrimas que un lluvia torrencial. Liu Xiang, el campeón olímpico de Atenas 2004 de los 100 metros vallas, debió retirarse de la pista por una dolorosa lesión en el talón de Aquiles. Sólo los sollozos rompieron el silencio del estadio… Liu quedó afuera de los juegos.

A modo de prensa rosa, en Pekín hablan libremente de “amor”. Hace 20 años en China estaba prohibido ir de la mano por las calles, las mujeres y los hombres caminaban por veredas diferentes y besarse en una plaza era motivo de escándalo y hasta de cárcel.

Ahora, en el año 2008, los chinos han despertado “sexualmente”, tanto que en Pekín hay 3,000 sex-shops, llamados aquí tiendas de “experimentación familiar”.

El amor destaca incluso en las páginas de los diarios. Un ejemplo: en el periódico del lunes, las medallas de Phelps ocupan menos espacio que la historia del romance entre un deportista olímpico chino y una supermodelo. En fin, los chinos se adaptan a las costumbres occidentales a una velocidad superior que la del “Relámpago” Bolt en los 100 metros.

* Director Internacional de Don Balón


    Rogelio Rengel, Jr.

    Rogelio Rengel, Jr.

    Juegos Olímpicos

    Enviado Especial*