Los muertos del Colca

Una mujer que despacha sola una inmensa tienda con una extraña variedad de productos: medicinas, alimentos, librería, etc., comenta a la señora que está a mi lado y a la que está atendiendo en su pedido:

| 26 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 2k Lecturas
2012

- Pero, ¿usted sabe quién lo mató?

- No, no lo sé.

- El anterior esposo, el padre del hijo.

- Pero esas son especulaciones.

- No, el tipo se enteró que estaban juntos y fue hasta donde estaban y lo mató.

Lo más interesante era que parecía hablar en serio como si alguien le hubiera convenido de que esta era la versión correcta entre las decenas que circulan en el ambiente sobre el caso Ciro y que se ha reactivado y multiplicado con el hallazgo del cadáver.

En Arequipa hay grupos de presión sobre la morgue de esa ciudad con carteles que indican que Rosario Ponce es la asesina, que dan la impresión de estar reclamando a los forenses que no se vayan a equivocar y en una de estas presentan una conclusión diferente.

La madre de Ciro ha dicho que todo indica que a su hijo lo mataron. Y el fiscal de la Nación ha twiteado la fórmula: ya encontramos a Ciro, ahora encontraremos la verdad.

Poco importa en este caso que los peritos hayan advertido que sino hay una bala, una cuchillada o alguna otra herida clara, va a ser imposible discernir si murió porque cayó o porque lo lanzaron, si estuvo vivo en la parte baja o llegó muerto a su posición final. En esencia que el cuerpo no va a entregar tanta verdad como dice el Dr. Peláez.

El problema de este caso es que los medios han inducido a un prejuzgamiento y que salir de este caso con la sencilla conclusión de que dos jóvenes se perdieron y uno de ellos salió en busca de ayuda y en extravío buscó la vía del río, sucumbiendo por hambre, frío o sus heridas, resulta casi inaceptable en el estado actual de conmoción en que se encuentra la sociedad.

No hemos estado pendientes durante seis meses de la suerte de una sola persona, mientras se multiplicaban los crímenes, accidentes y otras muertes violentas, que se han olvidado rápidamente, y todos seguíamos atentos a las actividades del Dr. Ciro, las declaraciones de su esposa trasmitiendo un dolor continuado, los hermanos peleando con Rosario Ponce, etc.

¿Por qué era tan importante este caso? En realidad porque admitía todo tipo de interpretaciones como la que reseñé al inicio, todas verosímiles, sobre todo si se partía de la premisa de que en medio de la preocupación generalizada lucía la sonrisa precisamente de la que debía estar más compungida y deseosa que su novio aparezca.

Ya hemos visto otras veces prejuzgar por la actitud del presunto culpable: Abencia Meza, Eva Bracamonte, entre otros. Pero en cada una de las historias inventadas había por lo menos un choque de versiones y de intereses en juego. Pero en el caso del Colca, lo que es más que evidente es que los dos jóvenes hicieron el viaje juntos y en el intento de llegar a alguna parte perdieron contacto y se fueron sintiendo cada vez en mayor riesgo. Una situación límite como esa explica sus decisiones y las circunstancias en que fueron encontrados con una diferencia de seis meses.

¿Dónde entra ahí la teoría del asesinato?, ¿con qué motivación?, ¿cómo podría alguien eliminar a Ciro en el lugar donde lo hallaron y aparecer luego en una cueva en las alturas? El problema es que razonar así no vende diarios ni aumenta la sintonía de los programas de televisión. Y, claro, lo mejor es creerse su propio cuento. Así no se siente remordimiento sobre la segunda muerte del Colca, que es la de la figura pública de Rosario Ponce.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista