Los “halcones” y la erradicación de la coca

Los “halcones” de la estrategia antidrogas de Estados Unidos y sus operadores políticos y mediáticos en el Perú han desatado una encarnizada “cacería de brujas” contra Ricardo Soberón, director de DEVIDA, y Hugo Cabieses, viceministro del Ambiente, acusándoles de “narcolegalizadores” porque ambos, además de otros “cocólogos”, han cuestionado en el pasado y el presente principalmente los dos ejes sobre los que gira la “guerra mundial contra las drogas” que ejecuta Estados Unidos: la militarización y la erradicación de la coca como una medición del éxito de esta batalla planetaria.

| 24 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Pero no son los únicos que están exigiendo un cambio de estrategia, una reingeniería total de esta guerra que fue declarada durante el gobierno de Richard Nixon (1969-1974) y que a juzgar por sus resultados es un estrepitoso fracaso en la medida que ninguno de sus objetivos se han cumplido y alcanzado: eliminar la oferta de drogas y disminuir o eliminar el consumo.

Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y otras celebridades también han pedido lo mismo y más. Sólo que ellos no son funcionarios del gobierno de Humala, a quién hay que buscarle todos los flancos para atacarlo, diciendo medias verdades o simplemente mientiendo.

La piedra angular de la política antidrogas de Estados Unidos, la erradicación de los cultivos de la materia prima de la droga, ha sido puesta en cuestión incluso por los más altos funcionarios de la Administración Obama. Richard Holbrook, enviado especial del presidente en Afganistán ha afirmado que la política de erradicación de la amapola en Afganistán ha sido un fracaso. De 500 hectáreas de amapola que había en Afganistán en el 2001 cuando se inició la invasión norteamericana ahora, según reciente informe de la ONU, hay 100 mil hectáreas. En México, Hillary Clinton aceptó públicamente que el apoyo estadounidense a la guerra antidrogas en dicho país no había resultado eficaz.

Sobre todo la estrategia de la militarización. Al asumir el gobierno a principios del año 2006, Felipe Calderón Hinojosa entregó al ejército a lucha contra las drogas. Resultado a la fecha: 29 mil muertos, la corrupción infesta el cuerpo militar, más violencia y más narcotráfico.

Pero la pregunta que se estarán formulando los lectores es por qué Estados Unidos no cambia su estrategia si ésta ha fracasado. La respuesta es simple y contundente: la guerra antidrogas es un fracaso en cuanto a sus objetivos de eliminación de la oferta y el consumo de drogas. Pero es un éxito como instrumentalización geopolítica de los intereses estadounidenses. Afganistán y Colombia son dos ejemplos de que la guerra antidrogas es funcional a los intereses geoestratégicos de Washington a nivel global.

También hay otros intereses. Una burocracia civil y militar tanto en Estados Unidos como en países como el Perú engorda y gana privilegios con esta guerra perdida.

En el Perú, a quienes reclaman un cambio de estrategia y cuestionan el seguidismo estadounidense y exigen una política del Estado peruano sobre coca y desarrollo rural se les sataniza colgándoles el sambenito de “narcolegalizadores”.

Pero ya sabemos y conocemos a los “halcones” que están detrás de esta “cacería de brujas” contra los que exigen cambios en la política antidrogas y otros cambios urgentes que el pueblo peruano está exigiendo y reclamando.


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