Los golpes de Roberto

A veces, Roberto no la pasa bien. Los bravos del barrio, adolescentes que se creen dueños del mundo, lo llaman para jugar pelota y se burlan de su peso y de su falta de destreza con el balón. Lo molestan, lo joden, se pasan de la raya, le lanzan todo tipo de apodos, y, en vez de defenderse, Roberto se pone rojo y no sabe cómo actuar cuando los chicos de la cuadra le dicen: “Don Balón”, “Habla, Bolón”.

| 27 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 502 Lecturas
502

Javier, el abusivo de cuadra, el más jodido del barrio, boca-suelta sin freno, nunca dejaba de molestarlo y Roberto le dijo una vez señalándolo con el dedo: “No te pases”. Javier, quien casi tiene dos metros de estatura, soltó una carcajada estentórea y le dijo: “Mira cómo tiemblo, gordo baboso”.

Los otros chicos de la cuadra tuvieron que frenar al grandazo de Javier porque quería reventarle la cara a Roberto, quien lo miraba de abajo hacia arriba con una carita de asustado. A Roberto le faltan agallas y su timidez no le permite reaccionar en ciertas ocasiones. Casi siempre es el “lorna” del grupo. Habla poco y a sus quince años de edad no se gusta al mirarse al espejo. Ha crecido rápido en estos tiempos, pero también ha engordado y esto es un problema, porque todos los graciosos de la cuadra se agarran de sus kilos demás para molestarlo. El más fastidioso de todos es Javier, quien lo molesta más porque sabe que él no responde.

Roberto es meditabundo y callado, triste y cabizbajo, silencioso y pensativo, y desde niño tiene la costumbre de salir a trotar y practicar en secreto algunos golpes de box, deporte favorito de su abuelo. Es, digamos, un chico tranquilo. Pero una tarde de sábado, reaccionó como un loco cuando Javier lo molestaba sin piedad. Se cuadró como boxeador callejero y antes de que Javier se diera cuenta le metió un puñetazo en la frente y sus amigos empezaron a aplaudirlo por su atrevimiento. Luego, sin parar, empezó a golpearlo a Javier como si éste fuera un saco de box. Los amigos estaban eufóricos porque Roberto estaba golpeando al abusivo de Javier, quien casi estaba inconsciente. Roberto no paraba de golpearlo. Tenía un anillo de metal en su dedo medio.

Los chicos de la cuadra se asustaron cuando Javier empezó a sangrar por la nariz y cayó al piso como un tronco. Se asustaron tanto que tuvieron que agarrar a Roberto porque éste quería seguir golpeándolo en el piso con una fuerza descomunal.

Loading...



...

El Escorpión

El Escorpión

elescorpion@diariolaprimeraperu.com