Los constructores del desarrollo

Cuando se hable de los trabajadores de la construcción, se debe pensar en las ciudades pequeñas y grandes, bellas residencias, edificios cada vez más altos, grandes avenidas, carreteras, estadios, puentes, ferrocarriles, represas, irrigaciones, centros comerciales, aeropuertos, es decir, la infraestructura de un país como el nuestro. El Palacio de Gobierno, el edificio del Congreso y la Catedral los hicieron las manos maravillosas de los trabajadores de la construcción.

| 31 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 605 Lecturas
605

Con este argumento, sostuve como Senador de la República el proyecto de ley para solicitar que el día 25 de octubre de cada año sea declarado feriado-pagado para los trabajadores de la construcción en el Perú. El proyecto fue aprobado por el Parlamento y posteriormente promulgado mediante Ley 24324.

La construcción produce riqueza y genera grandes ganancias y servicios por tiempo indefinido. Sin embargo, en el Perú los gobernantes nunca dieron a sus trabajadores el status que les corresponde, menos (o peor aún) las empresas constructoras que han acumulado fortuna y poder a costa del sudor de estos trabajadores.

Los trabajadores de la construcción no tienen viviendas dignas, viven en barrios marginales, sin los elementales servicios básicos. Ningún gobierno se ha preocupado en promover una urbanización para ellos. Sus salarios solo les permite sobrevivir.

Marginados de seguro para los que mueren en accidentes de trabajo, tampoco se les reconoce el derecho al Pliego Nacional por rama, desde que el gobierno de Fujimori lo anulara, quedando su salario congelado, mientras que las ganancias de las empresas constructoras van en progresión geométrica. Hoy, a puño limpio, se ha recuperado el derecho a pliego nacional y no porque haya ley alguna que así lo determine.

Por tanto, la reivindicación está pendiente. No basta el saludo protocolar del gobierno y los empresarios por el 25 de octubre, sino reconocer con hechos los derechos que realmente les corresponde con salarios decentes y viviendas dignas.



INFILTRACIÓN DE MAFIAS

Hoy es indignante informarnos que por culpa de grupos de delincuentes y asesinos se esté dando una imagen negativa de los sindicatos de la construcción, que tienen una trayectoria honrosa de lucha por los derechos y la dignidad de todos los trabajadores en el Perú. Históricamente en la FTCCP y en sus sindicatos, nunca hubo este tipo de desmanes.

La aparición de estos extorsionadores en el gremio de la construcción es reciente. Se origina cuando la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP) expulsa a un grupo lumpen de dirigentes del Sindicato de Lima por estar involucrados en prácticas mafiosas.

Estos expulsados fueron admitidos en la CTP aprista, contando para ello con el aval del gobierno de Alan García. Su misión exclusiva fue crear sindicatos paralelos en las obras del Estado. García los recibió en el despacho presidencial felicitándolos por su audacia. Desde entonces estas mafias han proliferado cobijadas bajo el paraguas de los “sindicatos” que les dio García, legalizados, inclusive por el Ministerio de Trabajo.

Los sindicatos de trabajadores en construcción civil y su federación nacional, desde sus orígenes en la década del 50 del siglo pasado, se caracterizaron por ser organizaciones de lucha. Valerosos militantes de base y dirigentes de este gremio fueron víctimas de la discriminación de las empresas como represalia por sindicalizarse y otros fueron perseguidos y asesinados por sus ideas políticas.

Sin temor a equivocarme, pocos sindicatos en el Perú han aportado tanto a la lucha del pueblo y los trabajadores, principalmente de la clase obrera, por sus derechos sociales, políticos y económicos. Brillan con luz propia: Isidoro Gamarra, Pedro Huilca, Bernardo Linares, Gabino Arenas, Vicente Medrano, Roberto Rojas Grajeda, y muchos otros compañeros, cuyos nombres escapan de mi memoria.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...