Los civiles estorban

Mientras tengan a Giampietri, Rey, Flores-Aráoz, Cabanillas, Mulder como estrategas, imaginando que el “error” que los tiene perdiendo la guerra del VRAE, es que no se mandan más soldados y más dinero, y que lo que “nos fregó” en los 80 es que no metimos a los militares antes por estar pensando que eran abigeos, o que el problema eran los fiscales y los jueces, y que las organizaciones de derechos humanos son parte del enemigo porque quieren controlar las operaciones militares y proteger a la población civil, lo que no se puede hacer si se quiere ganar la guerra; digo, si es que estas ideas siguen predominando como lo hacen ahora, la suma de muertos, heridos y armas perdidas va a escalar cada día y cada semana.

Por Diario La Primera | 06 set 2009 |    

Fue el famoso general Noel el que anticipó en 1982 que no podía ganar una guerra contra un enemigo invi-sible, inserto en la población civil, enviando tropas y trasladando la conducción política a los militares. Y gran parte de la discusión sobre las muertes indiscriminadas, las comunidades arrasadas, los Putis, los Cayara y otros, tiene que ver con la reducción del problema a más soldados y más dinero. Pero cada vez que ocurre una emboscada, matan policías y soldados, les capturan nuevas armas y se arma la noticia del Ejército que va perdiendo, los hombres de la guerra vuelven sobre los mismos temas. Rey, por ejemplo, se dedica a los molinos caviares, en las mismas horas en que una patrulla era enfrentada y puesta a la defensiva, y se gestaba la trampa en la que cayó un helicóptero.

¿Se puede decir por algún lado que unas Fuerzas Armadas con armamento moderno, camiones, helicópteros como la que opera en el VRAE, se encuentra en desventaja frente a remanentes senderistas, que perdieron jefatura, estructura nacional y proyección estratégica? En los últimos dos años el presupuesto del VRAE ha sido incrementado varias veces y las cosas han empeorado. Se han lanzado varias ofensivas hasta las interioridades del Vizcatán, pero Rey acaba de demostrar que no puede rescatar rápidamente a sus soldados sitiados. Se han construido bases, se han rotado los soldados, y nadie entiende exactamente qué objetivo están buscando sobre este vasto territorio: destruir a la columna principal, capturar dirigentes, dominar espacios, cortar vínculos con el narcotráfico, o algún otro.

Tercamente se ha querido insertar el tema del VRAE como si fuera la última batalla de una gue-rra en la que un ejército victorioso va haciendo retroceder a otro. Pero nadie explica por qué las rondas del río Apurímac y el Ene estaban antes al lado del Estado y ahora son por lo menos neutrales en la disputa; por qué los senderistas evitaban antes el combate y ahora lo buscan; por qué se aseguraba antes que estaban focalizados y a la defensiva, y ahora se desplazan por grandes espacios. Lo que es evidente es que la visión militarista, que elude una correcta caracte-rización del problema, que no explora salidas políticas, que pretende como Giampietri que los civiles sean desalojados porque estorban el bombardeo y que parece no tener la menor idea de lo que pasó anteriormente con las rondas, sólo conduce a un continuo desastre que es a su vez fuente de irritación, y seguro camino para seguir fracasando. ¡Pero quién les hace entender que están equivocados!


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista