Los cambios

La naturaleza errática y la entrega de la economía a la administración de la tecnoburocracia neoliberal, siguen siendo los rasgos básicos para comprender el curso del gobierno de Ollanta Humala cuando comienza la gestión de su tercer gabinete.

Por Diario La Primera | 27 julio 2012 |  1.3k 
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Pero esto no quiere decir que la salida de Valdés y el enroque que se ha producido entre ministros y viceministros con algunos nuevos rostros, carezca de significado.

Para empezar el expremier de la nariz superlativa se ha ido por la puerta falsa cargando el peso de una etapa fallida en la que se quiso imponer el concepto del orden total, antes que cualquier diálogo, y cuya consecuencia fue un alto número de muertos y heridos y una escalada de enfrentamientos con Cajamarca que parecía no tener salida.

La salida de Valdés es una derrota temporal (subrayo esto) del ala dura del régimen, que aprecia que detrás de los conflictos están los enemigos que quieren tumbar a Humala. También es una pérdida para el fujimorismo, que tenía un referente en la cabeza del gabinete que literalmente estaba vendiendo las recetas represivas de los 90 como maravilla para los males del gobierno de Ollanta.

Así que, aunque los amigos cajamarquinos no sean muy dados a reconocer los logros parciales de las luchas: suspensión de Conga, concesiones del gobierno y otras, nadie podrá negar que fue esa lucha lo que acabó con el premier de los estados de emergencia.

Ahora tenemos el “gabinete del diálogo”, que no es mucho, pero revela una intención de hacer el movimiento inverso que se propuso en diciembre. Además desde la entrada de los facilitadores eclesiásticos, los tiempos de Conga han empezado a cambiar y Jiménez Mayor no parece muy preocupado de si el “diálogo” se prolonga más de un año.

La entrada de Pedraza al Interior es además una señal de otro trato en el caso de conflictos y el cambio del adaptativo Caballero y la desaparición de la Oficina de Gestión de Conflictos (que era una mata de intereses empresariales), van el mismo sentido.

Entonces algo de cambio se va a percibir, siempre y cuando el gobierno se ponga en la camisa de los que protestan, como lo que pasa en la huelga de los maestros antes de verlos por el lado de la filiación ideológica de sus dirigentes.

El segundo cambio que se viene parece estar relacionado con el tema de Chile y el fallo de La Haya. El ministro Cateriano es un hombre que funciona muy ligado a Vargas Llosa y si Humala ha optado por seguir los consejos del escritor en este delicado punto, es porque mañana podría optar por otro.

El sello de lo voluble parece estar dominando las decisiones de Ollanta, lo que hace pensar que apuesta cada vez por lo que cree que va a funcionar, para luego retroceder después de un tiempo ante la evidencia de lo que no funciona.

En economía nadie esperará una variación de orientación, aunque llama la atención que el tema de las regalías por la exportación del gas de Camisea se haya hecho por fin público (nosotros lo denunciamos con mucha anticipación) y el presidente de Perupetro haya sacado la cara para decir que lo que está en juego es la cancelación del contrato del lote 56. Me pregunto si es un amague o se trata de que el gobierno está decidiéndose a hacerse respetar.

Referencia
Propia



    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista

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