¿Por qué los blogs pasan a libros?

Los profesionales de la tecla y la pantalla (antes decíamos “de la tinta y el papel”) seguimos escribiendo porque ese es el mandato interior que algún demonio nos impone. Tuvimos, es verdad, un vacío importante cuando las máquinas de escribir fueron expulsadas de las redacciones para ser reemplazadas por aquellos gordos monitores que ocupaban medio escritorio al lado de enormes “cpu” que nos proporcionaban el ya antiquísimo “Word Perfect” (mi primer “hard disk” tenía 170 megas…).

| 20 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Guardábamos los textos en los diskettes “floppy” marca Basf… luego en diskettes más pequeños y finalmente en los “Usb”. No sabemos qué haremos con los textos en el futuro.

Pero había en el uso de aquellos formidables artilugios para escribir, guardar, enviar, una fragilidad que no ha sido superada porque los textos que no fueron impresos en su oportunidad mediante la vieja tinta y el histórico papel están desapareciendo o no se pueden ya reproducir. El “WP” ya no se encuentra (ni en Wilson), los cpu nuevos no brindan ya espacio, ranura o alojamiento para leer los diskettes que nuestro clima va poniendo verdes… e inutilizables.

¿Qué es lo que se ha salvado? Lo que fue trasladado a la tinta y el papel y mejor si se hizo en forma de libro.

El blog vino a resolver la cuestión de los espacios para escribir porque nos mostró los inabarcables espacios virtuales y públicos en que se puede volcar inspiraciones de todo tipo. Muchos nos hicimos blogueros ya sea porque no teníamos dónde publicar o porque allí se decía lo que no se podía decir en el periódico.

Esos blogs, que son muchos millones, satisfacen la necesidad de comunicarse pero no totalmente porque si se quiere perdurar de verdad… hay que ir al libro.

¿Ejemplos? Sobran. Aquí nomás, cercano, el popular blog del afamado Renato Cisneros “Busco Novia”, visitado por miles cada día, encontró su permanencia en un libro del mismo nombre que fue éxito de ventas. Y hace un par de días participamos en la presentación de “El veneno de la libertad” de Eduardo González Viaña, el talentoso trujillano que alimenta cada semana su página virtual “Correo de Salem” para unos 30 mil fieles lectores. Su libro es una antología de aquel “Correo” que, repetimos, encuentra perennidad en el papel.

Es verdad que también sucede lo contrario, es decir, que textos que hallaron su salvación en el papel han sido trasladados al espacio virtual, en particular los que ya no tienen vigentes derechos de autor. Es en todo caso una doble ganancia intelectual porque los que no tuvimos nunca en la mano la primera edición de El Quijote la tenemos en pantalla.

En síntesis: es muy bueno escribir para el blog… pero pensando siempre en el libro.


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Juan Gargurevich

Opinión

Columnista

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