¿Lo compañeLito tiene ahoLa ojito jalao?

El Ministerio de Transportes acaba de lanzar el proyecto de Decreto Supremo que aprueba las características mínimas para la construcción de terminales terrestres para el transporte de personas y mercancías, evidentemente sin ningún tipo de conocimiento (con un tiempo mucho más extenso) a los operadores del servicio de transporte carretero.

Por Diario La Primera | 16 ago 2010 |    

Les han dado 15 días para que emitan opinión y sugerencias por escrito a la Dirección General de Transporte, o sea al CompañeLito MeLi. Entre otras cosas, se señala que la prestación del servicio de transporte, debe brindar seguridad y calidad al usuario y es necesario contar con infraestructura física que cumpla los requisitos técnicos propios del servicio, así como del cumplimiento del Reglamento Nacional de Edificaciones y las normas técnicas que enmarcan la proyección y construcción de dicha infraestructura con la finalidad de proteger la integridad física los usuarios. Esto es absolutamente correcto (lo que señala la norma) lo que es INCORRECTO, como siempre, es hacer las cosas a escondidas, delatando o dejando para la duda que hay algo detrás que requiere que se realice a la velocidad del rayo. Cabe recordar que hasta el día de hoy, constituye un rotundo fracaso, por lo menos económico, el flamante terminal de Lima Norte, construido por un conocido grupo empresarial peruano que por sus dimensiones y magnitud de la inversión, no registra a la fecha, más de 400 personas de despacho por día, contra las casi 8,000 que reporta el despacho de Fiori. ¿Algo tendrá que ver este aparente fracaso financiero con esta premura? La culpa de este hasta ahora fracaso de ninguna manera es responsabilidad de los operadores. Entre los requerimientos, a partir de que se apruebe este Decreto, un terminal terrestre de personas ubicado en Lima Metropolitana o el Callao, deberá estar construido sobre un terreno de ocho mil metros cuadrados y el que se ubique en alguna ciudad al interior del país, en un terreno de cuatro mil metros cuadrados como mínimo. Hasta mañana.

    Federico Battifora