Lo bueno, lo malo y lo feo

¿De qué nos sirve tener la mirada codiciosa puesta en el dinero, si las anteojeras de nuestra alma nos conducen hacia el abismo de una muerte sin gloria y sin sentido?

Por Diario La Primera | 10 ene 2009 |    

Lo Malo es que el río Rímac que nos abastece del agua de vida, sea considerado uno de los ríos mas contaminados del planeta, donde se descarga con furia toda la porquería posible en las cantidades más increíbles que podamos imaginar. Sedapal, literalmente, tiene que transmutar cacagua en agua potable cada vez mas alejada de lo natural y que para cuando llega al caño, ha perdido su pureza y vigor hace150 kilómetros río arriba. Los 9 millones de peruanos que habitamos Lima hemos perdido la noción de lo que es vivir respetando nuestros recursos naturales: agua, aire, suelo, biodiversidad…

Lo Bueno es que el despertar está llegando. A ejemplo de otras ciudades andinas como Bogotá, que creó un fondo para la descontaminación del río del mismo nombre, o como Quito y Cuenca, que implementaron el Fondo Ambiental del Agua para proteger el hábitat de sus ríos, Lima da los primeros pasos hacia la creación de un fondo en fideicomiso y ya se reúnen para ese fin los diferentes sectores de la sociedad. La idea es generar permanentemente una suma anual que podría variar inicialmente entre uno y tres millones de dólares anuales, a fin de proteger las fuentes de agua y desarrollar proyectos que mejoren y devuelvan la vida a nuestro río hablador.

Otra noticia buena es que ya se fijó el martes 20 de enero para desalojar a los abominables invasores que han destruido un tercio del Santuario Histórico de Pómac, uno de los dos únicos bosques secos ecuatoriales del planeta y capital además de la cultura Sicán, que alberga mas de 20 pirámides de donde procede el 90% de los objetos de oro exhibidos del antiguo Perú.

Lo Feo es que en su ignorancia, los bárbaros habrían llegado a minar el área para evitar su desalojo. Que les vaya todo el peso de La Ley y esperemos que una pronta Educación Ambiental, tan necesaria a nuestro país, sea la próxima buena noticia.


    Samuel Morante

    Samuel Morante

    Ecomundo

    Columnista