Llamarlos por su nombre

La palabra ACCIDENTE puede llevarnos a confundir un poco nuestra temática, ya que con esta definimos también un incidente en la vía pública que puede tener características sumamente leves, por ejemplo cuando dos autos que chocan y se dañan un poco los fierros.

Por Diario La Primera | 10 set 2010 |    
Pero cuando las personas quedan con lesiones de por vida, producto de un atropello en la vía pública, ya es una situación diferente por sus consecuencias, sin embargo, hay una forma similar de denominarlo. Debemos entonces llamarlos de forma diferente, por ejemplo, peatón atropellado, choque de vehículos automotores, atropello a ciclista, etc. Los accidentes de tránsito solo pueden ser calificados como tal, solo después de conocer sus consecuencias, como nos enseña el ingeniero Aníbal García de nacionalidad argentina, experto con trascendencia latinoamericana en esta disciplina, debemos conocer previamente el rol que cada protagonista cumplió en el evento, y que solo habiendo sido demostrado que se trató de un hecho imprevisto, inesperado e inevitable (excepciones que confirman la regla) bajo circunstancias especiales y posibles, solo así y en ese instante y para este evento específico se puede y debe aplicar la palabra ACCIDENTE. Es importante puntualizar que un ACCIDENTE no es producto del azar, ni de la fatalidad ni de la mala suerte, entonces resulta muy delicado pre calificar con la palabra accidente a todos los eventos viales en forma universal porque automáticamente puede eliminar o obstaculizar el concepto responsabilidad y negligencia y nos conduce a ocultar la inconducta humana en la vía pública que es la vía de todos, donde existen deberes y derechos. Es necesario entonces diferenciar, acostumbrarnos a llamarlos por su nombre a la diversidad de eventos viales con consecuencias diferentes en grado y dimensión con compromiso solo material y de los otros eventos con compromiso de los seres humanos que suceden en el tránsito diario. Hasta el lunes.

    Federico Battifora