Lindo gesto

Mientras los hinchas del Manchester United festejaban la clasificación de su equipo a la semifinal de la Liga de Campeones, en el otro lado, Daniele De Rossi avanzaba en silencio. Se dirigió hacia la barra de Roma. Los hinchas italianos que recorrieron miles de kilómetros para ver a su equipo. El volante lo entendía asÑ Y por eso, cuando estaba cara a cara con los hinchas levantó sus manos y los aplaudió.

| 10 abril 2008 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 546 Lecturas
546

De Rossi no podía con su tristeza. En el desarrollo del partido falló un penal. Cuando el marcador estaba 0-0. Lo que hubiese cambiado la historia del cotejo. Por eso, el jugador tuvo ese gesto. Fue a pedirle disculpas a los hinchas. Primero, por haber fallado el penal. Segundo, por no haber clasificado a Roma.

Muchos jugadores no entienden que se deben a los hinchas. Que gracias a ellos, las instituciones son fuertes. Que aquellos que se pelean con su hinchada no comprenden el fútbol.

De Rossi gana en Roma mucho más que cualquiera de los jugadores locales. Si fuese una persona que sólo le interesa el dinero, pues se iba a los vestuarios y se acababa la historia.

Pero el jugador entiende que le debe una disculpa. Siente respeto a la camiseta, a la institución. Y por eso, pese a que seguramente estará molesto, ofuscado por la eliminación, se da tiempo para encontrarse con su público.

Y la hinchada de Roma lo entendió. Porque se daba cuenta de un hombre avergonzado. Que lo intentó, pero que no fue suficiente para eliminar a un equipo superior. Y por eso, los hinchas lo ­aplaudieron. Seguramente no por la producción sino por el gesto del jugador. Y por último, los aficionados romanos “exiliados” en el estadio del Manchester corearon su nombre. Era su último grito de guerra.

En Alemania también ­ocurre algo muy singular cuando termina un partido del Hamburgo y éstos son ganadores. Todos los jugadores se sientan en el grass frente a su barra. Los hinchas cantan, mientras los jugadores escuchan. Cuando termina, los futbolistas se paran y saltan compartiendo su alegría. ­Eso es el fútbol, señores.

Porque un equipo principalmente se debe a su afición, a su hinchada. Basta de pelearse con la barra. De insultar o de decir que da lo mismo jugar ante un estadio vacío. Los hinchas merecen respeto.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Ivlev Moscoso

Opinión

imoscoso@diariolaprimeraperu.com