Libre comercio y extractivismo en debate.

Un reciente post del Profesor Jurgen Schuldt de la Universidad del Pacífico (http://www.jurgenschuldt.com/ del jueves 14 de marzo 2013), muestra de manera contundente cómo hasta Febrero del año 2009 el Perú exportaba a Estados Unidos más de lo que importaba de ese país, y como después de ese mes hemos pasado a importar más de lo que exportábamos, teniendo hoy una balanza comercial deficitaria.

| 20 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 949 Lecturas
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Sucede que en Febrero del 2009 –después de Alejandro Toledo iniciara las negociaciones en el 2003 y firmara el tratado en el 2006 y de que el Congreso de Alan García lo ratificara en el 2007- entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, con la eliminación de las pocas barreras de protección a la producción nacional que aún existían del lado peruano.

En un escenario de enfermedad holandesa (sol fuerte frente al dólar débil por masiva exportación de minerales), el TLC con los Estados Unidos ha dado lugar a un crecimiento de nuestras importaciones en comparación con las exportaciones y en perjuicio de aquellos que producen para el mercado interno, favoreciendo a los productores norteamericanos y los importadores locales. El combo extractivismo con libre comercio está pues en el centro de nuestros problemas, y debe ser revisado.

La amplia coalición política democrática construida para derrotar en Lima a la coalición mafiosa de Castañeda, García y el clan Fujimori, genera entusiasmos con la posible recomposición de la “coalición paniaguista” que se tumbó a Fujimori y Montesinos a fines de los ‘90, que hoy incluiría desde el Partido Popular Cristiano hasta Tierra y Libertad.

En Lima no había otra manera de derrotar a la mafia, y puede ser que se necesite mantener una coalición así para la gestión municipal, para las elecciones complementarias (si las hay) y para las del 2014. Pero en la mayoría de las regiones y nacionalmente para el 2016, es imposible pensar en una “coalición paniaguista” que–como en el 2001- tenga como sola agenda la recuperación o defensa de la democracia representativa. Es imposible una alternativa de gobierno que no ponga también en el centro del debate la continuidad de políticas como la del TLC y el extractivismo, que han contado con el entusiasta apoyo de A Toledo como gobernante y de L Flores y P P Kukzynski como candidatos.

Defender y profundizar la democracia y la ética en la gestión pública tanto como revisar las políticas de libre comercio y de extractivismo neoliberal, son hoy parte sustantiva de la agenda nacional, son temas que no pueden ser ignorados por la izquierda. Al contrario, afirmar una identidad fuerte de izquierda que asuma estas banderas, para desde ahí considerar la posibilidad de alianzas hacia el centro, es el camino.


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