¡Liberados! ¿Hasta cuándo?

Si resulta cierta la información que el gobierno viene entregando sobre la “Operación Libertad”, los peruanos quizás podamos, por primera vez en varios gobiernos democráticos, congratularnos de que por fin el Estado ha decidido enfrentar la delincuencia narcoterrorista con una estrategia distinta.

| 16 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Si antes el Estado miraba para el otro lado cuando la empresa debía “negociar” y ceder, esto generaba una perniciosa distorsión: la delincuencia narco-terrorista terminaba siendo “subvencionada”, en parte, por la inversión privada.

Los detalles van llegando a cuentagotas y de distintas fuentes. Pero una cosa es indiscutible: los secuestrados han vuelto sanos y salvos. Ya eso es un primer triunfo. Sobre todo si es cierto que la empresa NO se allanó al chantaje y NO pagó el rescate como ha dicho el presidente Humala.

De ser así, ese es el verdadero triunfo. Primero porque sienta un precedente frente a posibles futuras acciones de este tipo que estarían destinadas al fracaso para los objetivos narcoterroristas, ojalá, desalentándolos. Aunque no se descarta que lo intenten otra vez de modo más sanguinario. De hecho queda la duda de que si fue el cerco militar lo que presionó a los terroristas, cómo es que prefirieron liberarlos antes de eliminarlos.

El otro precedente que sienta es el de la acción decidida del gobierno, no solo desde su estrategia represiva, sino que se entiende que ésta deberá ir acompañada de un nuevo sistema de seguridad y presencia en la zona para con las empresas que suelen jugárselas solas. Recordemos que el pedido de los sediciosos era de US$ 10 millones ADEMÁS de un pago mensual “a convenirse”.

Si el presidente Humala anuncia que la empresa se allanó a la línea “no negociadora” del Estado, este tendrá que hacer frente en adelante a las presiones o amenazas de las que sean objeto las empresas.

Más por resaltar: hay que armar el rompecabezas de este “nuevo enemigo”. Si como dicen especialistas como Antezana este no es un simple remanente de Sendero sino una nueva organización “revestida” de la nefasta ideología terrorista. Recordemos que en el documento que dejaron tras el secuestro declaran su “respeto a las empresas”. Algo inédito en el discurso senderista.

En lo que sí se siguen pareciendo al Sendero “tradicional” es en su desprecio a la vida y libertad humanas, sus prácticas delincuenciales y su falaz defensa del pueblo al que utilizan de carnada. En este caso a los trabajadores, robándoles su libertad, creando angustia y zozobra en sus familias. Toda gente humilde y esforzada del pueblo al que dicen defender.

Se parecen también en la innombrable cobardía de esconderse en los caseríos al sentirse cercados, usando civiles, gente de pueblo, como escudos humanos.

Si lo que nos vienen contando oficialmente se confirma, podremos tener la esperanza de un comienzo del fin del infierno en el VRAE. Por supuesto es mucho más complejo que solo gritar ‘misión cumplida’ en este episodio de 120 horas.

No todo es celebración, por supuesto. Una capitana de la PNP y noticias de otras bajas nos duelen. Nuestro respeto, reconocimiento y solidaridad a ellos y sus familias. Estas pérdidas deben marcar de una vez por todas el comienzo de una nueva etapa. Esta lucha no se gana solo con represión. Sí se necesitan bases en la zona como la alcaldesa Fedia Castro ha exigido valientemente, con soldados debidamente capacitados y equipados. Pero la represión militar debe acompañarse de represión legal (como las detenciones a supuestos testaferros de los narcoterroristas en Ica), a la par de lo prometido por Oscar Valdés horas después del secuestro: la presencia en las zonas del VRAE y adyacentes de instituciones del Estado.

Falta que nos apoderemos con democracia e instituciones de esa parte del país. Falta ahí país.

Por ahora, esperemos más noticias para seguir hilvanando esta historia con los datos que nos permitan avizorar cuál es el futuro próximo del VRAE, del narcoterrorismo y de la estabilidad social y económica que estos extorsionadores quieren y pueden poner en jaque. Porque esta vez podemos decir , ¡liberados! pero dependerá del gobierno si es hasta cuándo o hasta siempre.


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Claudia Cisneros

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