Le dan como a Ollanta

Aunque sea difícil de creer, la prensa de extrema derecha se ha lanzado esta semana con todo a “ollantizar”, es decir sembrar miedo, generar anticuerpos contra la candidatura de Susana Villarán apenas empezó a levantar algunos puntos. Le dicen rojaza, aliada de Patria Roja, pariente de senderistas, destructora del Vaso de Leche (que ayudó a crear), propulsora de nuevos impuestos, etc., no hay ninguna diferencia que valga la pena con lo que se dijo del líder nacionalista en el 2006, campaña negativa a la que contribuyó la propia Susana con algunos gestos que fueron aplaudidos por los medios que ahora la atacan, y que entonces la celebraban porque convenía a sus intereses.

Por Diario La Primera | 22 ago 2010 |    

El ataque a Villarán no sólo advierte del tono que va a tomar las campañas 2010-2011, el que seguirá creciendo, sino que descubre la naturaleza oligárquica que ha adoptado el poder político como reflejo de la reoligarquización que se observa en la economía. Desde Fujimori hay un veto a todo lo que represente algún grado de cuestionamiento a la forma como el país viene siendo dirigido y un bloqueo a la posibilidad de un renacimiento de corrientes a la izquierda del sistema. Es como si el mecanismo cerrado del dictador, la cúpula militar y sus amigos comprados, se hubiera ensanchado para que ingresen los políticos de derecha que participan de la corrupción, pero hasta ahí nomás.

Se complementa así la campaña de los miedos (miedo a la inflación, miedo al terrorismo, miedo al cambio) que sustenta el inmovilismo, con la de la destrucción mediática y política de la mínima disidencia. Una mujer de izquierda en Lima, aunque sea más bien rosada, amable, sonriente y rodeada de técnicos de poco recorrido político, que la inducen a hacer propuestas que no polaricen, es demasiado como ganadora del 3 de octubre. ¿Y acaso nadie recuerda que Lima ya fue gobernada por la izquierda y que de la gestión de Barrantes hay buen recuerdo entre los habitantes de la ciudad y ninguna sombra de corrupción? Entonces, ¿cuál es el problema? El punto es que con el fujimorismo se construyó una imagen del “orden” en el que no se incluye ninguna izquierda, ningún sindicato fuerte y ningún liderazgo basado en la movilización social. Y que hay empresarios, medios de comunicación, sectores políticos y militares, que creen que eso se puede mantener indefinidamente lo que hará que sigan llegando las inversiones.

Pero hay algo más. Toda la reproducción del estatus quo actual está basada en la ficción de que existe una mayoría a su favor que se refleja en las instituciones y que tiene como fundamento una población limeña y capitalino-costera satisfecha con esta situación. Esto se traduce en una Lima de derecha, un norte aprista y sectores populares clientelizados por el fujimorismo en zonas populares urbanos y bolsones de pobreza del interior. Esta suma sería la que hizo ganar a García 52/48 en el 2006.

El temor a Susana no es a ella misma, sino al significado de lo que sería un cambio del ánimo político en la fortaleza principal del sistema. ¿Qué pasará después?, pregunta el que se cree heredero de Riva Agüero. Y por eso vuelven a lo que creen fue su gran aporte de hace cuatro años: la prensa como arma de fuego. El poder de los diarios y la televisión que puede adulterar la voluntad de la gente. Bonita democracia.

    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista