Las plagas modernas

Nuestro país tiene una serie de condiciones para avanzar con mayor decisión por los caminos del desarrollo integral inclusivo y el progreso social, así como el perfeccionamiento de su sistema político y su institucionalidad.

| 17 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 584 Lecturas
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Para ello cuenta con gran crecimiento económico cuyo mérito corresponde a quienes aportan su esfuerzo y a quienes apuestan por el país con sus inversiones, inmensos y envidiables recursos naturales, una ubicación geopolítica estratégica y otros factores positivos para lograr nuestros objetivos como nación.

Sin embargo, parecieran que, como los males que devastaron a Egipto, nuestro país sufriera el embate de plagas que nos frenan y hasta destruyen los avances que vamos alcanzando y nos hacen retroceder, sumiéndonos en la frustración y la amargura.

Esas plagas llevan años sin que podamos derrotarlas o se presentan, cual enemigos emboscados, en forma sorpresiva, cuando menos lo esperamos y sin que tengamos tampoco los reflejos necesarios para enfrentarlas y salir de ellas a tiempo.

Tenemos una lista de las cinco plagas más presentes en nuestra memoria y en nuestra vida cotidiana, en campos disímiles y principalmente en el campo político, en el que priman muchas veces intereses mezquinos y poco altruistas.

La mayoría son recientes y en primer lugar podríamos mencionar la plaga de Conga, proyecto minero de enorme valor que no puede ponerse en marcha por el conflicto motivado, principalmente, por la desconfianza sembrada por empresas mineras que han depredado la región cajamarquina.

Se trata de un conflicto en el que juegan intereses empresariales que se resisten a comprometerse en una auténtica proyección social y a asumir compromisos firmes en materia de protección ambiental, que superen desconfianzas, pero también por intereses de sectores radicales opuestos a cualquier forma de entendimiento en aras del progreso regional y nacional.

La lista de plagas incluye el caso de Movadef, un grupo minúsculo de añorantes de los tiempos del terrorismo que pretenden reivindicar el violentismo y hacer que se olvide los crímenes cometidos por sus inspiradores.

También tenemos la plaga del indulto al exgobernante condenado por la justicia, un tema que divide y enfrenta a los peruanos y que es manipulado por intereses políticos que buscan imponerse a como dé lugar.

La revocatoria, que pretende usar un mecanismo democrático desnaturalizado, para sacar del gobierno municipal a una administración que ha demostrado transparencia y visión de desarrollo y de futuro, es otra plaga, sembrada por intereses mezquinos, también para dividir a la ciudadanía.

Y finalmente tenemos una plaga que está destrozando al fútbol peruano y que tiene nombre propio y es el presidente de la Federación de Fútbol, Manuel Burga, un dirigente eterno que se aferra al cargo, sin querer admitir su fracaso.


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