Las órdenes se cumplen… o hay “paliza”

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha solicitado a los sabios organizadores de estas Olimpiadas (es decir, al comité chino) que la policía sea más simpática, que no muestre solamente la cara de perro y sea más agradable a los ojos de los extranjeros. ¿Qué hicieron los “sabios”? Vistieron a los policías con una camisa blanca porque, según ellos, “es el color que irradia simpatía”. Pero, la verdad es que ni con camisas blancas y pantalones grises, los policías chinos se quitan de encima la imagen de tipos gruñones y siempre listos para lanzar patadas voladoras (como en las películas del ícono de las artes marciales: el “dragón” Bruce Lee, que vale mencionar que nació y murió en Estados Unidos, no en China).

Por Diario La Primera | 14 ago 2008 |    

Si de policías, puñetazos y patadas se trata, en la mañana del miércoles presencié algo que si pasa delante de las cámaras de TV se convierte en noticia mundial.

Al mediodía, mientras estaba en una farmacia un poco apartada de la sala de prensa, escuché ruidos extraños, salí y ahí mismo vi como un policía castigaba a otro con una tremenda paliza. El golpeador era “el jefe” (por el uniforme), el que recibía un agente normal, de camisa blanca y de mayor estatura… De repente, el agresor me vio, gesticuló y con la mano señaló que me fuese. Más rápido que Phelps en la piscina, volví a la farmacia, pensando que sólo había sido mi imaginación o que quizás estaba en el set del filme número 500 de Jackie Chan. A los pocos minutos, más y más ruidos… preferí esperar en la farmacia por un frasco de aspirinas. Al marcharme, en la puerta encontré a un policía con la cara llena de moretones y firme como un soldado… como si allí nada hubiese pasado. Nunca supe por qué se armó la bronca (seguro que el agente no obedeció órdenes), lo único en limpio que saqué de esta experiencia es pensar en: “¿Si así discuten entre policías, cómo tratarán a los criminales?”. No me atrevo a seguir pensando.

En el voley-playa femenino, jugaron Rusia-Georgia y pasó lo que debía pasar: la sangre no tiñó la arena. Los deportistas han demostrado una vez más que son más listos y amigables que los políticos… Jugaron, en este caso traspiraron el pantaloncito ajustado y la camiseta y cuando terminó, hubo un abrazo, un beso y una ovación del público. Esta vez, ganó Georgia… No debo pasar por alto que la nación ganadora está representada por Cristine y Andrezza, dos brasileñas nacionalizadas georgianas… hecho que motivó que una de las rusas, molesta por la derrota, declarara al final: “Si ellas fueran georgianas de sangre, ciertamente el partido hubiese sido diferente. Pero no lo son”. ¿Qué intentó decir? No importa, ¡qué viva el deporte!


    Rogelio Rengel, Jr.

    Rogelio Rengel, Jr.

    Juegos Olímpicos

    Enviado Especial*