Las medidas tributarias

Es de esperar que las normas tributarias recién aprobadas por el gobierno para una mejor y más eficiente recaudación de impuestos consigan estas metas, ojalá ampliando la base tributaria, más que incidiendo con más presión sobre empresas y ciudadanos que pagan sus impuestos y que están incorporados al sistema, por sujeción a la legalidad y decisión de contribuir con sus tributos al desarrollo del país.

| 21 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 865 Lecturas
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En tal sentido, es importante evitar o hasta poner fin a algunas acciones draconianas sobre esos sectores y dar paso en cambio a políticas y medidas que, combinando el rigor de la ley con atinadas medidas de estímulo, precien la legalización de vastos sectores de la actividad económica, que se mantienen en la precariedad jurídica de la informalidad; algo así como una mejor hoja de ruta para su gradual y conveniente formalización.

Aunque parezca una obviedad, es importante que las autoridades pertinentes insistan en la tarea de crear conciencia en torno a la importancia de la obligación ciudadana de pagar impuestos, pues esta es la vía por la que el Estado capta recursos para dotar a la ciudadanía de los servicios que constituyen su obligación, como la Educación, la Salud y la Seguridad Ciudadana.

Campañas sobre el tema son necesarias, frente al problema de la evasión, que no solo es nacional sino también mundial; junto a una explicación masiva, didáctica y minuciosa, de las nuevas leyes aprobadas por el Ejecutivo en uso de facultades legislativas otorgadas por el Congreso de la República.

Sería bueno, por ejemplo, que los ciudadanos sean informados de la diferencia entre elusión y evasión tributaria, para evitar confusiones, pues la elusión no es ilegal (consiste en usar argucias legales para evitar el pago de impuestos) y la evasión es simplemente no pagar una obligación evidente.

Es importante indicar que, en el marco del sistema de control democrático de todos los poderes y dependencias del Estado, resulta pertinente señalar que un organismo con las grandes facultades que ha ido acumulando la Sunat, debe también estar sujeto a límites y controles.

Muchos ciudadanos piensan que no resulta lógico que ese organismo sea a la vez primera y segunda instancia jurisdiccional en materia tributaria, tenga a su cargo el Tribunal Fiscal y la ejecución de las medidas coactivas –algo así como oficiar de policía, fiscal, juez y verdugo- y hasta obligue a los contribuyentes que reclaman, a pagar lo reclamado, antes de analizar la justicia de su planteamiento.


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