Las lecciones de la ola verde de Brasil

Una ola verde ha impactado en las elecciones de Brasil. Marina Silva arañó el 20% del apoyo electoral, y se convirtió en la tercera candidata más votada. En esta sorpresiva situación hay muchas lecciones para la situación peruana.

Por Diario La Primera | 09 oct 2010 |    
En efecto, las propuestas de Silva son una reacción a programas de desarrollo de alto impacto ambiental y social, y a las prácticas políticas convencionales, que mezclan el caudillismo, el paternalismo tecnocrático y el clientelismo. Y en esas reacciones, aparece el tema amazónico una y otra vez.

Comencemos por recordar que Silva fue ministro del Ambiente del gobierno Lula. Pero los desencuentros se fueron sumando; perdió sus reclamos por mejorar los controles sobre los transgénicos o en obras de infraestructura. Finalmente renunció en 2008, discrepando sobre el manejo de la situación amazónica, ya que el gobierno Lula tomó un camino muy similar al que ahora comienza a discutirse en Perú: promover carreteras, represas, minería y agropecuaria industrial exportadora.

En 2009 dio un paso más abandonando el Partido de los Trabajadores, advirtiendo que en su seno no se daban las condiciones para cambiar los viejos valores y paradigmas y luchar explícitamente por un país “justo y sustentable”.

En cambio, bajo el gobierno Lula triunfó la postura convencional desarrollista, y donde varios de sus componentes fueron defendidos por la hoy candidata, Dilma Rousseff. Pero ese camino sembró el descontento de amplios sectores sociales brasileños, en unos casos por el rechazo a sus costos sociales y ambientales, y en otros por la desilusión y el cansancio con esos modos de hacer política.

Casi nadie tomaba en serio a Silva como candidata del Partido Verde. Es mujer, pequeña, mestiza y evangelista, una imagen muy distinta a los clásicos candidatos que son “doctores” o “empresarios”. Pero su historia refleja una situación que se puede repetir en otros países: proviene de una familia amazónica que vivía de cosechar el árbol del caucho, y padeció la contaminación por metales pesados; trabajó como empleada doméstica para completar sus estudios domésticos y fue dirigente social. Su programa de gobierno sería calificado como otra expresión del pe-rro del hortelano, y al contrario de muchos otros, en sus discursos no grita ni amenaza, habla pausadamente y con dulzura. Seguramente aquí hay mucho para aprender.


    Eduardo Gudynas

    Eduardo Gudynas

    Globalización con equidad