Las iniciativas legislativas del presidente García

El presidente Alan García ha propuesto dos iniciativas dirigidas a modificar aspectos importantes del sistema político, en la constitución orgánica del Congreso y en el régimen electoral de los gobiernos regionales. Son iniciativas que tienen la virtud de poner en la agenda aspectos esenciales del funcionamiento de la democracia en el Perú.

| 10 agosto 2009 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 483 Lecturas
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Mejorar la calidad de la democracia para asegurar que el principio de representación sea más real y menos formal, para acercar más a los ciudadanos a las decisiones políticas del Ejecutivo y a la acción legislativa del Congreso, para dotar al principio clásico de la representación de mecanismos de participación y control de los gobernados sobre los gobernantes y para otorgar de una base de sustentación social y una legitimidad mayor a los gobiernos regionales, son, ciertamente, tareas que no se deben postergar.

Es indispensable una reforma integral del sistema político, visto en su conjunto y teniendo en cuenta los diversos componentes de su funcionalidad, antes que iniciativas aisladas, inconexas e incoherentes.

Evidentemente no está en la inspiración presidencial una preocupación integral por mejorar la calidad de la democracia en el Perú, sino el interés de dos reformas concretas y específicas, puntuales. La razón no parece ser la súbita emergencia de una política de Estado para emprender una reforma política necesaria y urgente. Las motivaciones parecen más coyunturales y terrenales, ligadas a los cálculos políticos del gobierno para los procesos electorales del 2010 y el 2011.

Más allá de los intereses subalternos que parecerían inspirar las iniciativas presidenciales, el colocar en la agenda nacional el tema de la reforma política es constructivo y positivo. Pero ello implica poner sobre la mesa, también, otras iniciativas igual o más importantes como la bicameralidad, la revocatoria de congresistas, la prohibición de que los congresistas puedan ser ministros de Estado, entre otras.

La oposición tiene la responsabilidad de responder a la iniciativa del presidente con propuestas legislativas que superen el coyunturalismo partidario del impulso presidencial, y poner en la agenda legislativa y nacional la reforma del sistema político que la ciudadanía demanda y espera. Es la oportunidad para avanzar hacia una democracia más inclusiva y de mejor calidad, con mayores y mejores mecanismos de participación ciudadana y control de los gobernados sobre los gobernantes.

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Manuel Rodríguez Cuadros

Opinión

Columnista