Las Goteras de “Agua para Todos”

Asegurar agua potable en los hogares de todos los peruanos es una prioridad de Estado, que debe transcender a los gobiernos de turnos. Por eso mismo es importante mirar la experiencia del gobierno que sale, resaltar las cosas buenas que se han hecho, para continuarlas, e identificar los errores, para corregirlos.

| 19 julio 2011 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Entre las cosas buenas se tiene que resaltar que este gobierno ubicó el tema del acceso al agua potable como un derecho, dejando de lado los retrógrados discursos privatizadores. El servicio de agua potable es, antes que un negocio, un derecho para todos los peruanos y, por tanto, una obligación del Estado en sus tres niveles de gobierno: central, regional y local.

El gobierno saliente, desde el Ministerio de Vivienda, ha concentrado sus prioridades en las “transferencias financiera de recursos”, con un sistema de gestión poco transparente, sin responsabilidades claras y dejando en el aire muchas obras sin concluir.

Según el Ministerio de Economía y Finanzas, en la evaluación del Programa Agua Para Todos (PAPT), existe una mala selección de los proyectos de agua y saneamiento. Dicho de otra forma, el PAPT focaliza mal, no invierte en las zonas más pobres, que son las que tienen las mayores carencias del servicio. El Programa se concentro en las zonas urbanas, no atendió a los departamentos más alejados, con mayores necesidades y mayor concentración de pobreza.

Otra conclusión de la misma evaluación, que resulta aún más preocupante, es que los costos de las inversiones que realiza el Programa Agua Para Todos están por las nubes. El costo del Programa para integrar un nuevo ciudadano al servicio de agua y saneamiento es el doble de lo que cuesta hacer lo mismo en los países vecinos (US$608 vs US$317 de inversión por persona). Las explicaciones pueden ser varias, ente otras, falta de eficacia y corrupción, las verdad ninguna de las dos sería novedad.

El próximo gobierno tiene que enfrentar el problema. 6.7 millones de personas no acceden al servicio de agua potable y 11.7 millones no cuentan con desagües, con un déficit concentrado en los departamentos más alejados y en las zonas rurales. La prioridad está identificada, hay que perfeccionar los instrumentos y ponerse manos a la obra.


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