Las encuestas y el resultado de la revocatoria

No le creo a las encuestas que dicen que el cambio de ánimo de Lima que permitió la victoria de Susana Villarán se produjo recién en la última semana. Eso que le han llamado el punto de quiebre va a ser un dato indescifrable si se tiene en cuenta que hasta el día anterior de la votación ninguna compañía pudo detectar la brecha que ya estaba abierta a favor del NO y la caída estrepitosa del Sí. La noche del sábado dos encuestadoras daban ganador al NO y dos al Sí, todas por estrecho margen.

| 18 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Una semana antes todas las mediciones favorecían al Sí y la empresa que más había aproximado las cifras captando anticipadamente un cambio en las tendencias por lo que se ganó una denuncia fiscal de los revocadores, corrigió su información, como si la tendencia básica pudiera revertirse. En resumen nadie pudo captar que se estaba definiendo una nueva mayoría en la ciudad. Eran demasiados meses en los que las encuestadoras dijeron que la ventaja entre una y otra opción oscilaba entre 20 y 30 puntos, lo que parecía no dejar lugar a dudas sobre cuál sería el resultado.

Esto construyó una enorme y suicida autoconfianza en Marco Tulio y su mancha, al extremo de haber visto en el último día a un Castañeda actuando casi como candidato violando la ley electoral como lo hacen los que se sienten ganadores. Claramente se puede decir que el ridículo del anterior domingo al de las elecciones cuando los revocadores empezaron una participación en el debate y luego la abandonaron, o la convocatoria al mitin de cierre en el Campo de Marte que luego fue desactivado, respondían al criterio de que podemos hacer lo que nos da la gana porque somos ganadores.

El sábado mismo, Mauricio Mulder había despedido a Villarán como alcaldesa basado en su seguridad en las encuestas y asegurado que su campaña por costosa y elitista le iba a llevar a perder el puesto. El domingo, el famoso “perro de chacra” decía que esa campaña había sido muy buena y con mucha plata y que eso era lo que había alterado el sentido de las cosas. El APRA de Alan García, por su parte había apostado a un activismo revocador que nunca se vio y a una victoria segura que los sacaría de perdedores que tampoco se produjo.

Pero quizás el que quede más marcado por lo que pasó este 17 de marzo es Aldo M que empezó a revocar a Villarán desde que era candidata y que estaba más seguro que nadie que esta vez sí ganaría después de perder el 2006, 2010 y 2011. Perdió de nuevo. Nos ha dejado sin embargo una cantidad de titulares abusivos y mentirosos que los estudiantes de periodismo estudiarán en el futuro. Para saber lo que no debe hacerse.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista