Las elecciones en la Corte Suprema

El período de gobierno del Dr. César San Martín llega a su término con un balance en el que todos coinciden en que ha ido por debajo de las expectativas creadas por su famosa sentencia en el caso de Alberto Fujimori sobre violación de derechos humanos, que se había constituido en un hito en la edificación de una Justicia independiente.

| 06 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 782 Lecturas
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Un golpe demoledor a su imagen lo recibió cuando se hizo pública su relación como apoderado legal con el Banco de Crédito que no había sido retirada a pesar de todos los años que llevaba en el máximo órgano de Justicia.

Desde entonces el perfil del alto magistrado se debilitó significativamente y se le empezó a percibir errático tratando de evitarse problemas con el gobierno especialmente en los conflictos de Conga y Espinar cuando aceptó implementar juzgados sustitutos para los dirigentes sociales, traicionándose a sí mismo al admitir la posibilidad del indulto a Fujimori, no observando los procesos más irregulares en los que los jueces sirven a los poderosos o le siguen la corriente a los medios, imponiendo condenas inaceptables.

En fin, una administración más que está terminando con el tremendo juez convertido en adalid de la disputa salarial de los magistrados del Poder Judicial contra el Ministerio de Economía, con lo que se ha asegurado la simpatía de sus colegas. Pero no mucho más que eso.

Hoy va a elegirse entre una reducida elite de iguales integrantes de la Corte Suprema (son 18) al sucesor de San Martín y entre los favoritos figura uno de los vocales de mayor antigüedad en cuya trayectoria que muchos parecen haber olvidado está el antecedente de haber sido una ficha del tablero judicial del fujimorismo y haber servido como verdugo de otros magistrados que no eran de la confianza del régimen de turno, por lo que fue destituido para luego ser repuesto mediante una interpretación leguleya del Tribunal Constitucional.

Ahora postula como el representante de la tradicionalidad judicial, como el mayor entre sus iguales y como el afectado por una difícil enfermedad que haría incierta su continuidad en el cargo.

Y precisamente aquí es donde radican las mayores preocupaciones por una eventual victoria de Almenara Brysson ya que si tuviera que retirarse su reemplazo no sería elegido sino que automáticamente derivaría a favor del Dr. Hugo Sivina, que viene de ejercer la presidencia del JNE, donde se parcializó claramente con los revocadores de la alcaldesa de Lima, y cuyos lazos con el fujimorismo y el APRA están fuera de todo debate.

La jugada de la derecha contra la candidatura que había empezado más fuerte, que era la del Dr. Duberlí Rodríguez, que representaba el espíritu de renovación y la independencia del poder político y económico, ha sido maliciosamente afectada por la onda macartista que se extiende en el país, tratando de descalificarlo por su pasado de izquierda.

Apelando a lo que se considera el conservadurismo natural de muchos jueces y por ende su temor al cambio, se ha vuelto sobre el miedo de no saber adónde podríamos estar yendo. Pero algo es claro y es que la justicia peruana carga con demasiados fracasos, como para darse el lujo de votar por el peor pasado a la hora de nombrar un nuevo presidente para la Corte Suprema. Por eso esta votación interesa a todos y no solo a 18 jueces.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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