Las dos caras de Jano

La política de la derecha hacia el gobierno de Ollanta tiene dos caras que miran, como en el mito, en direcciones opuestas. Hacia un lado todo parece felicidad: cifras económicas exaltadas, al extremo que Bill Gates cree que ya somos del primer mundo; capitalistas discutiendo si no fueron excesivos en su hostilidad hacia el nacionalismo durante las elecciones, mientras Yanacocha y otras trasnacionales se pavonean como las nuevas socias del poder; tras los líos con la gran minería, el gobierno ha abierto una guerra contra la pequeña e informal en todo el país, y los medios dicen que ese es el verdadero problema y no Conga.

| 18 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.5k Lecturas
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Los terroristas son capturados y los fugados de Challapalca ya están de nuevo en el penal, etc.

En esta cara de la luna, las críticas de los que sienten que este no es el proyecto que ganó las elecciones, son tomadas como despecho de los que se quedaron fuera del carro del gobierno o, peor aún, como un complot de la izquierda para presionar al presidente.

O sea que sus más fieros enemigos son ahora sus defensores, que siempre temen que Ollanta puede cambiar de idea cualquier día y escuchar a los que ahora no escucha.

Y justamente aquí es donde se ve la otra cara del problema. La misma derecha que parece haber sido ollantista de toda la vida, no pierde una ocasión si hay alguna posibilidad, de armar un escándalo que apunte contra el entorno del presidente y sugiera que su familia, su partido y sus personas de confianza son todos una cadena de errores, de los que hay que irse deshaciendo hasta que quede totalmente aislado y a merced de los que no votaron por él.

El caso Antauro, como antes el de Alexis, ha sido manejado para crear la idea de una debilidad presidencial hacia sus hermanos y sus padres. Si se sumaran los titulares sobre cada uno de ellos cualquiera llegaría a la pregunta de si fueron problemas realmente importantes los que generaron esta insistencia.

Y está fuera de discusión que lo que se ha querido decir al presidente es que: o usted se enfrenta a los otros Humala o quedará la idea de que los protege en la corrupción y los privilegios. Solo que hasta ahora nadie ha probado dónde estuvo la corrupción del viaje a Rusia, y cuáles son los privilegios si lo que se muestra es lo que ocurría en el penal del que fue sacado.

Pero sigue: se suceden incendios en el sector Educación, primero en Loreto, luego en Pucallpa y finalmente en un gran almacén de Lima, y poco falta para que le digan incendiaria a la ministra de Educación, la culpen de los contenidos de los libros que elaboran editoriales privadas, y la pongan en la lista de los reclamos de renuncia.

Al ministro Roncagliolo lo vuelven a chancar, esta vez por hablar de “democratizar” la prensa cuando estamos de lo más bien con una prensa antidemocrática y cada vez más oligárquica, y los medios más pequeños y alternativos tienden a desaparecer.

Al presidente del Congreso lo han convertido en una caricatura. Y hay más para seguir contando. El punto es cómo encaja la adulonería con el serrucho. Yo creo que aquí tenemos una prueba de que cuando cedemos a la derecha esta percibe la debilidad y va hasta el cuello. Eso de no enfrentarse, es la peor manera de hacer frente a un enemigo que quiere recuperar todo lo perdido.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista