Las Cumbres y la Participación Social

Acaba de realizarse en Cádiz, España, la Cumbre Iberoamericana, con participación de las más altas autoridades nacionales de los países de América Latina, España y Portugal. La última semana de noviembre se reunirá en Lima la UNASUR, y a inicios de enero del 2013 se reúne en Santiago de Chile la cumbre Euro Latinoamericana, con presencia de los Estados pertenecientes a la Unión Europea (UE) y a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

| 20 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 694 Lecturas
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Estas reuniones tienen mucho de protocolares y se llega a ellas con acuerdos ya cocinados entre los gobiernos respectivos. Pero son sin embargo importantes porque expresan y formalizan estos acuerdos y porque –aunque sea por apenas unos momentos- generan ventanas de oportunidad para llevarlos a la agenda pública y generar espacios de debate en torno a ellos.

Y los procesos pueden ser importantes en la medida en que contengan espacios para que las voces de los diferentes sectores interesados se hagan escuchar.

Así, por ejemplo, en el proceso de preparación de la cumbre Euro Latinoamericana de enero 2013, ha habido mecanismos para que los sectores sindicales, empresariales, académicos y de ONGs y organizaciones sociales se reúnan y hagan sus aportes. En ese marco, la Red Latinoamericana sobre Industrias Extractivas (RLIE, http://www.redextractivas.org/es/), ha hecho llegar un juego de propuestas concretas para normar las inversiones extractivas europeas (minería, gas, petróleo) en nuestra región, incluyendo consideraciones sobre la transparencia, los derechos humanos, los derechos de consulta, el cuidado del ambiente y la salud macroeconómica, y los derechos de los trabajadores.

La Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo (ALOP, http://www.alop.org.mx/) ha hecho lo mismo respecto de la cooperación al desarrollo, entre otros temas. Lo mismo han hecho otras redes de la región en relación con sus preocupaciones temáticas. Y estos aportes se han integrado en una propuesta concordada con redes europeas de sociedad civil, articuladas en la plataforma CONCORD (http://www.concordeurope.org/).

En contraste, resulta lamentable que mientras los procesos de negociación entre los gobiernos europeos y latinoamericanos tengan mecanismos para recoger los aportes de diferentes sectores, entre ellos la sociedad civil, las reuniones entre nuestros gobiernos –como es el caso de UNASUR- no los tengan. En efecto, para cuando la UNASUR se reúna en Lime el 30 de noviembre en su VI Reunión del Consejo de Jejas y Jefes de Estado y de Gobierno, se discutirán y se aprobarán los acuerdos a los que gobiernos hayan llegado en el marco de un proceso preparatorio sin espacios para que empresarios, trabajadores ni organizaciones sociales hagan llegar sus aportes.

En consecuencia, como se encara desde la región, la crisis económica internacional, en donde quedan la protección del medio ambiente y los derechos de las poblaciones locales en los actuales procesos de integración física (IIRSA), económica (MERCOSUR y CAN) y energética (Tratado Energético Sudamericano, UNASUR), son temas de los que los actores no gubernamentales resultan excluidos. Una lástima que esto ocurra en la región que aportó al mundo experiencias como las de los presupuestos participativos y otras formas de gestión participativa de los espacios públicos.


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Carlos Monge Salgado

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