LAP perdió el juicio

Acaba de terminar una historia que amenazaba con devolvernos a Kafka y a su capacidad de introducirnos a los peores vericuetos de la injusticia. Desde el año 2009, el director de LA PRIMERA, quien escribe, en su condición de jefe de la Unidad de Investigación, y el periodista independiente Herbert Mujica, fuimos sometidos, cada uno, a tres procesos penales como difamadores y violadores del honor de personas a las que no conocemos y no tenemos por qué violarles nada, por el hecho de haber informado sobre la resolución del titular del Sexto Juzgado Penal del Callao, Fidel Gómez Alva, que abrió instrucción por delito de narcotráfico a 34 personas, entre ellas el gerente de seguridad de la administradora del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.

| 04 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.1k Lecturas
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El proceso se derivaba de la captura, en la playa de estacionamiento del aeropuerto, del chofer de un automóvil que llevaba 60 kilos de cocaína, que condujo a la detención de miembros de una red en la que estaban implicadas muchas personas, como el gerente de seguridad de Lima Airport Partners LAP.

Yo fui el autor de una nota que llevaba como título “Red de narcotráfico en el Aeropuerto”, publicada en julio de 2009 y redactada luego de conocer el documento judicial y la acusación fiscal, en la que se indica que el método utilizado por los traficantes consistía en pasar la droga a través de la zona internacional del Jorge Chávez, en los embarques de alimentos para las naves.

La nota indicaba que contaban con la complicidad de policías y agentes de aduana, así como de personal del aeropuerto y de compañías aéreas, cuyos jefes aparentemente los rotaban para que en el momento del embarque los que estaban a cargo se hicieran los ciegos y no vieran la droga que subía a los aviones.

Esta denuncia se relacionaba además con una serie de descubrimientos de pases de droga procedentes del Perú por vía aérea, en terminales de otros países, que había llevado a que un canal de televisión calificara al Jorge Chávez como una coladera.

Don César Lévano, por su parte, solo comentó la turbiedad que significaba que un alto funcionario de seguridad de LAP pudiese ser cómplice de narcotráfico; y Mujica lo único que hizo fue citarme.

¿Y qué hizo LAP? Si creen que inició investigaciones, buscó responsables y elaboró un informe para el país explicando el camino de las drogas, están equivocados. Lo que decidieron su alta gerencia y sus poderosos abogados encabezados por el exprocurador anticorrupción Luis Vargas Valdivia, fue enjuiciarnos a todos los que habíamos informado u opinado sobre el tema, usando como pantalla al tal John Kirch (el denunciado gerente de seguridad), al exgerente y a dos damas que se presentaron como trabajadoras ofendidas por nuestras publicaciones.

¿Qué decían todos ellos? Que al poner en conocimiento de la sociedad la existencia de la investigación fiscal y judicial dañábamos su honor y el de la empresa. Mientras tanto LAP logró que Kirch fuera investigado sin ser detenido (porque tenía un “buen empleo”), cambiado de gerencia y posteriormente asesorado para llevar adelante un hábeas corpus que lo separó del proceso.

Luego fueron saliendo los demás implicados del caso y la cadena para que la droga salga del país quedó sin esclarecerse. Finalmente, los únicos que íbamos a juicio por los 60 kilos de cocaína éramos los periodistas.

Y, claro, LAP exigía que se nos prohibiera hablar sobre la empresa (“que se les prohíba realizar nuevas afirmaciones que vulneren el derecho al honor del recurrente”). Es decir ellos no aclaran nada sobre un asunto de extrema gravedad, pero quieren que la prensa también se mantenga en silencio, intimidada por el poder del dinero y los juicios interminables.

Pero, como acabo decir, esta historia de abuso contra la razón y la justicia acaba de terminar: la Segunda Sala Penal para Procesos con Reos Libres, integrada por los doctores Biaggi, Placencia y Quezada, ha zanjado el caso votando la absolución de Wiener y Lévano, declarando que no hubo delito, con lo que además se agotó el trámite.

O sea, LAP perdió el juicio. La libertad de información y opinión ganó una batalla.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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