Lamas o la defensa del saber y las identidades

Lamas es, sin ninguna duda, una de las ciudades más emblemáticas de la Amazonía Peruana. Por múltiples causas y razones: su raíz y origen indígenas Pocra y Chanca, por haberse erigido como la capital del folclore amazónico y por el nunca bien ponderado humor de sus habitantes. Los chistes y chascarillos lamistas hacen reír a toda la Amazonía y al Perú entero.

| 05 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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Una de las humoradas más desopilantes relata que un parlamentario lamista congregó a toda la población en la Plaza de Armas para anunciarles que ya tenía los fondos para construir el coliseo cerrado, una obra largamente anhelada. Luego de su anuncio el político esperaba una atronadora salva de aplausos aprobando su gestión. Pero se asombró de que la multitud había enmudecido, en un preocupante silencio. Entonces preguntó:

-¿Acaso no quieren el coliseo cerrado?

El río de gente en una sola voz respondió: “No queremos, no queremos. Porque si el coliseo es cerrado, ¿por donde vamos a entrar”?

En este pueblo de rica tradición, cultura e historia acabamos de asistir, con la doctora Rosa Giove, del centro Takiwasi y Ana María Pérez, al “Primer Encuentro de Cultores de Medicina Tradicional de San Martín”, promovido por el Gobierno Regional de Martín con el lema “Rescate y afirmación de las expresiones culturales de la Región San Martín” y la coordinación de Yolanda Rojas. A lo largo de los dos días que duró el encuentro, las maestras y maestros indígenas de la medicina tradicional dieron testimonio no solo de sus experiencias curativas, sino también del recelo, el hostigamiento y hasta el desprecio de algunos médicos de hospitales y clínicas que se niegan obtusa y cerradamente a aceptar el sistema de medicina tradicional, basado en el fabuloso conocimiento etnobotánico y el saber y las cosmovisiones de los pueblos indígenas.

Una expresión de este tenaz eurocentrismo y resistencia obsecada a la interculturalidad en el sistema medicinal ha sido la observación de Alan García Pérez al proyecto de “Ley de Medicina Tradicional y de sus agentes” presentado en enero del 2008 por la congresista Hilaria Supa. La mayoría de los peruanos que valora la medicina tradicional espera que estas observaciones sean levantadas muy pronto por el actual Congreso de la República presidido por Daniel F. Abugattás Majluf.

Pero los prejuicios a la medicina tradicional y la observación del citado proyecto de ley por el expresidente García no son las únicas amenazas de la medicina tradicional, del saber y el conocimiento y las identidades de los pueblos ancestrales, que son las raíces y las matrices de la cultura peruana (la muerte de más de una decena de curanderos Shawis del distrito de Balsapuerto, en Alto Amazonas, es una señal de que el racismo puede desembocar en tragedia).

También la contaminación de los ríos, lagos y quebradas que se extiende peligrosamente por toda la cuenca amazónica, la tala indiscriminada de los bosques y el extractivismo sin regulaciones afectan severamente sobre todo el rico stock genético, las plantas medicinales y entre ellas la madre de todas las plantas, el ayahuasca (Banisteriopsis caapi).

Los estados visionarios de conciencia que produce el ritual del ayahuasca permite al usuario “ver” el pasado, el presente y el futuro. Las curanderas y curanderos indígenas han “visto” ya en sus sesiones de ayahuasca que la posibilidad de sobrevivir con sus saberes e identidades el la unidad y la resistencia.

Y ese fue el principal acuerdo del Primer Encuentro de Cultores de Medicina Tradicional de San Martín.

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