La yunza de Tommy Hilfiger

La tienda Tommy Hilfiger ha cumplido 10 años en el Perú y estoy de boletaje de sus piscos sour y chilcanitos, más la rotura de la óptica por ver hartos maniquíes humanos, con traje de muñecas plateadas y perfume distinto.

| 07 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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La noche de TH en el Jockey Plaza, una reunión privada de la nais pipol de la moda, despegaba en atmósfera electrónica, con la Yumi Lee DJ -bien ahí, china, eres casi cool- que puede mover hasta el cuerpo del tío más pasado de viagra. Esperaba ver políticos y faranduleros, pero lo único que la rompieron fueron los espectaculares ‘locus’; me parece que no existe talla de TH que amarre esos cerros y montes –al comer una conchita servida, tuve curiosidad de algunas lencerías con nombre y apellido-. Fui con amixeitars tuiteras, quienes estaban rodeadas de exes y yo les decía: “Aplicarse, deben; resistirse al pecado, no palteen”. Y en un abrir y cerrar de ojos, una fue raptada. Vesta –la misma que me dijo un par de minutos antes: “Lo pasado, pisado”–. Sí, cuñao. Otra cosa: cómo le encanta a la pipol que les dé con mi cámara. Las leidis, posaban caletas, rodeaban mi eje en pose diva, sólo para la instantánea de este servidor. Los robots, es decir, los modelos, conversaban con sus mismos números de serie; las tías se apoltronaron en sillón beige cheking harto material gigoló –MILF and pos MILF ultratumba, too–; el diseño del sitio, en algunos aspectos, posee la receta de una galería. Yo fui urbano, tabas de dragón contrastando con los zapatos glamorosos enemis; ellos estaban de gala pero yo tengo la bala. Igual, tanta carita bonita me importaba un bledo. Yo soy Malapalafaiter y punto, pedestal para nadie. A un causita, le saturaba tanto lujo, que me dijo secretamente: “Quisiera tener un arma y bajarme a todos”. Yo le dije que se parecía a mi intención pero yo dejo con vida a las mujeres. Soy un caballero. Hubo dos reinas de ébano muy hermosas; me sentí gobernado por lo afro y me llamo música -ahora subo las fotos al blog Malpal-. Al último, obsequiaron una camisa TH, celestita primera comunión stail, la cual remataré en la Paradita, mismo choro chueco, pero iré con ‘ternero’ y con sobre de manila, como para que la tombería no sospeche de mi mercadería.


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Luis Torres Montero

Malas palabras

www.malaspalabras.pe

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