La triste historia

De los choferes y los cobradores del transporte urbano de la capital quedará atrás, son personas que trabajan muchas más horas de las horas legalmente establecidas en la legislación peruana y más aún, lo que la ciencia determina para un conductor de vehículos motorizados y las horas máximas por día que se debe conducir por su salud física y mental y la seguridad de los pasajeros, los terceros conductores y los peatones que transitan en la vía pública.

Por Diario La Primera | 01 ago 2012 |    

Por primera vez en décadas una autoridad se pronuncia a su favor, a través del GRAN CAMBIO del transporte urbano masivo en la capital limeña. Esta reforma del transporte alcanza y propone instaurar derechos laborales que se traducen en otorgarles en primera instancia su DIGNIDAD perdida como seres humanos. Para empezar y como cualquier trabajador peruano los empleadores deberán colocarlos en PLANILLA con todas las prestaciones sociales que esta actividad debe exigir, como sus derechos laborales, salud, CTS, seguridad social para el chofer y su familia. 5 horas continuas de manejo por 1 hora de descanso absoluto y en total no se debe manejar más de 10 horas cada 24 horas. Y algo sumamente importante, el empleador deberá permanentemente facilitar entrenamiento y capacitación en PREVENCION EN SEGURIDAD VIAL. Finalmente orden y formalidad, como también aspirar a alcanzar el estado de SEGURID VIAL para resguardo de sus vidas y la de los demás. Esto que se empezará a producir es mucho más importante de lo que todos imaginamos, significa un punto de quiebre trascendental en el cambio conductual del ser humano que se dedica al noble oficio de movilizar a otros seres humanos por la capital para que cada uno cumpla con su quehacer diario. Atrás quedarán los caporales que por décadas ignoraron estos detalles humanos para con quienes les producían su riqueza, estos parásitos irán desapareciendo como la espuma justamente por la acción decidida de esta administración Villarán que pasará a la historia si se mantienen firmes ante las grandes presiones, para que todo este perverso sistema continúe como está. Hasta mañana.

    Federico Battifora