La trascendencia de nuestra anchoveta

Nuestra anchoveta mantiene el predominio de la corriente oceánica fría de nuestro mar, también denominada Humboldt, que se orienta de sur a norte, y en cuyo lecho viven y flotan incalculables microscópicos animales y vegetales, provenientes de aguas dulces y saladas denominadas plankton, que no existe ni abunda en cantidades y calidades en ningún otro lugar del mundo. Conquista de ese modo la anchoveta, una excepcional dosis de la energía íntegra, disponible de nuestra naturaleza, así como su transformación para la adquisición de sus increíbles propiedades.

Por Diario La Primera | 06 oct 2012 |    

La anchoveta se reproduce especialmente entre julio a setiembre, y de febrero a marzo, desovando las hembras de un año, cuando alcanzan 10 cms, unos 10 mil huevos cada una; y las de dos años, con 20 cms de longitud, unos 20 mil huevos cada anchoveta madre. Luego de un mes de la eclosión o desove, el 99% de las larvas de anchoveta perecen, por sus escasas virtudes natatorias, o sus dificultades para obtener rápidamente comida; también se convierten en presas de infinidad de depredadores, entre ellos sus propios padres. Luego en épocas de esplendor, la anchoveta que alcanza un promedio de tres años de vida, es probable que sobrepasen los 15 a 20 millones de toneladas métricas, y se concentran en gigantescos cardúmenes, que giran y se desplazan con prontitud, generalmente desde nuestras costas a las cien millas marinas de distancia, en aguas superficiales y frías, entre 16 y 22 grados de temperatura. Cuando las aguas superficiales se calientan, las anchovetas se ahondan y alejan, rastreando temperaturas frías, sin profundizarse excesivamente, pues la salinidad aumenta y el plankton escasea.

Chile ha engrandecido formidablemente su industria de salmón, criando en jaulas flotantes, y ante la carencia del metabolismo para adquirir el omega 3, por las características como pez acuícola del salmón, como sí lo consigue la anchoveta a partir del plankton, viene utilizando esta última especie como alimento en forma de harina y aceite, que inclusive lo importa del Perú, fortaleciendo finalmente las propiedades de su salmón. Luego de décadas, la industria salmonera chilena pues, está consolidándose en el liderazgo mundial.

Reconociéndose el omega 3 del pescado, como desarrollador cerebral y potenciador de la inteligencia, la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio), ya fabrica carnes con el omega 3 en sus laboratorios, aprovechando células de especies como la anchoveta, como nutrientes alimenticios de los astronautas en los largos viajes espaciales. Se conocen más de 14 mil investigaciones publicadas mundialmente, sobre los ácidos grasos EPA (Ácido Eicosapentaenoico) y DHA (Ácido Docosahexaenoico), de los cuales 8 mil han significado experimentos exitosos con seres humanos, ante lo cual científicos norteamericanos, denominan como supernutriente al omega 3 de anchoveta; mientras los especialistas ingleses lo llaman el secreto de la larga vida.

La anchoveta, siendo la especie marina más copiosa que existe en el mundo, está asentada y se reproduce mayoritariamente en el Perú; es incomparable, no contamina, tiene mayor valor económico que la harina de pescado, genera abundantes puestos de trabajo, y su demanda en mercados está creciendo increíblemente.


    Juan Rebaza Carpio

    Juan Rebaza Carpio

    Mirando al mar