La tiranía del petróleo

El reto más importante en el mundo de hoy es el cambio climático, derivado de la profundización del efecto invernadero, por el excesivo vertimiento a la atmósfera de anhídrido carbónico (CO2), cuya fuente principal son los combustibles fósiles.

Por Diario La Primera | 29 jul 2008 |    

Para reducir el uso de combustibles fósiles se emplean los bonos de carbono: se asigna cuotas máximas de emisión de CO2 y se penaliza su uso excesivo. Este compromiso existe para los signatarios del Protocolo de Kyoto que, principalmente, son los países europeos. Ayuda en el financiamiento de energías renovables. Vence al año 2012 y, seguramente, se renovará abarcando a otros países con responsabilidad mayor en las emisiones.

Al mismo tiempo existe el llamado Pico de Hubbert. Proviene de un estudio presentado en 1956 por el geofísico norteamericano Marion King Hubbert, a quien su gobierno encomendó una prospectiva del uso pacífico de la energía nuclear. Encontró que la producción de hidrocarburos crece hasta un máximo y después decae. Ese máximo – o pico – se alcanza cuando se ha consumido la mitad de las reservas. Implica que los problemas de suministro (crisis) llegan mucho antes de que se agoten las reservas: se inician cuando se agota la mitad de ellas. Debería importarnos mucho, porque es exactamente lo que podrá suceder con nuestro gas natural.

Hubbert pronosticó que la producción de petróleo de los Estados Unidos alcanzaría su máximo a fines de los años 60 o inicios de los 70. En 1970 se cumplió su predicción. En 1975, la National Academy of Sciences confirmó sus cálculos para el petróleo y gas natural. A fines del siglo XX, seguidores de la escuela de Hubbert plantearon las mismas inquietudes para el petróleo a nivel mundo. No toda la información era conocida; así que se obtuvo distintos pronósticos, que han ido afinando en esta primera década del siglo XXI. Los escenarios pesimistas indican una proximidad casi inmediata del pico. Los optimistas, la difieren hacia la tercera década. Pero, todos coinciden en que ocurrirá. Se estima que hasta ahora se ha consumido reservas por un billón de barriles y que queda otro billón. Si existiese un tercer billón, la ocurrencia del pico sólo se desplazaría en 10 años, debido al crecimiento exponencial del consumo.

La escasez de hidrocarburos y el efecto adverso de los combustibles fósiles sobre el cambio climático, serían motivos más que suficientes para sustituirlos, si existiese opción. La realidad es que todavía no existe opción y tendremos que continuar por varias décadas con los combustibles fósiles. La solución tecnológica – tipo energía nuclear de fusión o energía solar espacial –, pero todavía está muy distante. Dominarla e implantarla puede tomar lo que resta del siglo. Hasta entonces el consumo de combustibles nos acompañará junto con el crecimiento de la energía renovable. Mientras se pueda hay que cuidar de no pasar de la tiranía del petróleo a la del gas.


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista