La tienda del aeropuerto

En el espigón internacional del Aeropuerto Jorge Chávez, al fondo, donde se llega después de haber pasado todas las salas de espera hay un solitario kiosco de artesanías peruanas. Algunos turistas que llegan hasta allí se acercan para ver sus productos, que por supuesto son diferentes de los que ofrece el llamado Café Britt en los dos espigones y en la zona comercial del segundo piso, y que fueron noticia cuando se informó que muchos de sus productos llevaban el rótulo de “made in China”, a lo que los propietarios contestaron que en realidad no eran artesanías sino “souvenirs”.

| 11 junio 2008 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 519 Lecturas
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El kiosco del aeropuerto no está ahí porque LAP lo quiera, sino después de una dura lucha legal y una tremenda resistencia física. Sus conductores tenían contrato vigente con CORPAC al momento de la concesión, como varias otras empresas nacionales, pero los nuevos administradores no respetaron este derecho y los echaron a la mala. Por eso ya no está Zeta Bookstore (ni ninguna especializada en libros y revistas) y la antigua joyería Camusso, que fue reemplazada por Ilaria, cuyos trabajos en plata los lucía Eliane Karp.

LAP hizo lo que quiso con los peruanos que trabajaban en el aeropuerto, como si le hubieran otorgado un reinado y no una administración Y ¡qué curioso!, terminó entregando el espacio del único restaurante del área internacional al suegro del que era ministro de turismo y vicepresidente; concesión de comida rápida a la franquicia administrada por el hijo de uno de los magnates de la televisión; el contrato de rampa a la empresa del dueño de un diario limeño, etc. ¿Y alguien cree que fue por ingenuos?

Yo no entré a este tema por amiguismo, ni pegándome al lado fuerte de la contradicción como hacen algunos periodistas que se dicen liberales. Entre LAP y los artesanos había una desproporción extraordinaria. Y sin embargo la tienda ha subsistido hasta hoy. La asaltaron, la arrinconaron en el sótano, movieron a sus abogados poderosos para influir en la justicia, pero finalmente salió la orden de darles un lugar en el espigón y le entregaron el que hoy tienen. Pero ahora la misma tienda de los artesanos ha conseguido una resolución de la justicia que da curso a una fundamentada demanda de nulidad de la propia concesión de Pandolfi, Silva Ruete y Kuczynski. Esto ha hecho erizar los pelos de la mafia aeroportuaria que se ha lanzado a perseguir al periodista Mujica y a pasarle datos tontos a Aldo M.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista