La SNP y la ministra Triveño

Nosotros esperábamos que haya una reacción al ordenamiento de la pesca de anchoveta, pero lo que no esperábamos era que hubiera una gestión de intereses (de las pesqueras industriales) tan poco transparente.

Ministra de la Producción
Gladys Triveño


| 14 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 905 Lecturas
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Así que si no pescamos a todo trapo la anchoveta que se mueve entre las 5 y 10 millas de la costa, con las grandes embarcaciones industriales, donde se encuentra alrededor del 25% de la biomasa de esta especie, los pescados harán el milagro de nadar contra la corriente y regresar a Chile para que los pesquen los harineros de ese país.

Y que debido a que el Perú no ha reclamado su cuota de jurel dentro de la Convención del Mar (que no hemos suscrito) le estamos permitiendo otra vez a Chile subir su cuota internacional de este producto, cuando lo que ocurre es que nuestro país no está sujeto a la cuota y lo que le falta son barcos preparados para capturar jureles.

Se puede seguir, por ejemplo, con eso de que no hay estudio de Imarpe, pero hay 14 informes de ese organismo para fundamentar el DS 005, que es la materia de escándalo para tantos espontáneos defensores del punto de vista de la Sociedad Nacional de Pesquería.

Donde no hubo estudios, salvo el financiado por la propia SNP y tomado como Biblia por el exministro Rafael Rey, fue en la sustentación de la ley de cuotas que ha permitido que el 98% de la pesca industrial quede en manos de ocho grandes empresas, que por añadidura han empezado a ser vendidas al exterior.

También sobre el número de naves de mediano calado que operarán entre las 5 y 10 millas y los requisitos técnicos. Todo está plagado de mentiras que repiten gentes que no saben sobre el tema pero a las que evidentemente les han dado un libreto.

La cosa se resume en devolver el viceministerio de Pesquería a la gente de la SNP, como se hizo por muchísimos años y en tumbar a una ministra que ha resultado demasiado respondona para los estándares de este gobierno y que por añadidura asegura estar respaldada por el presidente Humala.

Tal vez el Decreto 005 no sea una maravilla, pero de hecho ha puesto sobre el tapete el tema de la pesca para la alimentación, del control a la actividad pesquera y del poder de un pequeño grupo de empresarios que arrasan el mar y pagan poquísimos impuestos.

La ministra ha dicho que no puede ser una autoridad para ocho empresas y que su responsabilidad es con el interés de casi 30 millones de peruanos que no nos beneficiamos con la riqueza del mar y pagamos caro por el pescado que se lleva a la mesa. Lástima que haya varias bancadas que hayan asumido con poca vergüenza ese papel de sacar la cara por el poder económico.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista