La salida de Forlán

Falló el penal. Penny se lanzó para su derecha y con una mano desvió el balón. Fue una gran atajada porque el uruguayo no disparó al cuerpo del portero. Tras el remate, Diego Forlán se “fue” del partido. Es natural. Su estado anímico se fue por los suelos.

| 13 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.2k Lecturas
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Un jugador que desperdicia un penal y tan importante tiene dos opciones: Que su estado mental lo desaparezca del partido o que quiera corregir su error, intentando resolver por sí solo, perjudicando a sus compañeros.

Muchos técnicos creen que deben proteger al jugador en estos casos y no se le debe de sacar del campo, pues quedaría moralmente destrozado. Y es probable que así suceda. Sin embargo, un técnico debe velar por la producción del equipo y no de una individualidad.

Después de fallar el penal, Forlán quedó afligido. Un par de minutos más tarde, frente al arco, otra vez el delantero falló. El técnico Tabárez inmediatamente lo cambió. Hay quienes podían pensar que era una falta de respeto. Forlán fue el mejor jugador del último mundial. Pero la prioridad es el equipo y no un jugador, por más estrella que sea. Seguramente si Forlán seguía en el campo iba a continuar fallando. Al estilo Robben después que falló el penal ante Borussia Dortmund. Un caso similar sucedió durante la eliminatoria sudamericana para Estados Unidos 1994. Faltaban 10 minutos para terminar el partido y el juez sancionó penal a favor de Bolivia ante Brasil jugándose en La Paz.

Erwin “Platiní” Sánchez, quizás el mejor de su equipo, ejecutó la falta y Taffarel lo atajó. El técnico Xavier Azkargorta lo reemplazó casi al instante después que falló. Parecía malo con él. Pero sabía lo que hacía. Bolivia ganó 2-0 en los minutos finales y luego clasificó al mundial. En el fútbol no puede haber paternalismo.


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Ivlev Moscoso

Opinión

imoscoso@diariolaprimeraperu.com

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