La Rikiviki intergaláctica

Después de tiempo abordé esa marisquera espacial situada a la boca de Matute: El Verídico de Fidel, donde empalmé una chicha lunar con un cebiche criminal, junto a mi sandunguera mayor que se voló un chilcanito con un cangrejo tridimensional panza arriba.

Por Diario La Primera | 06 ago 2009 |    

Esa tarde parecía la de los feimus peloteros; el ex arquero Pancho Pizarro se encontraba con su familia disfrutando un rissoto de calamar, cortesía del “gordo”; de repente de al jondo salió el churre Hinostroza -el de los dos títulos nacionales-; también llegó ‘partido’ Reimond Manco que estaba cojo -con muletas-, junto a su esposa; ésta lucía muy enojada y apenas vi su bleyins violeta y ni siquiera tuvo un gesto de llegar acompañada. También se dejó ver Renato Rossini, el off topic de la tarde, recién bajadito del aeropuerto, con su dadi patrullaban los frutos del mar; yo le estaba metiendo cabezazos al crustáceo cuando al fondo vi a un maestro yedai: César Cueto; rápido descerrajé mi cel y su fotito hicieron la gloria blanquiazul -no sé si sea halago lo dicho por el mesero que me tomó la foto junto a él: “Con otra ropa, Ud. parecería gánster”. Ta ke uno se viste piola para pasarla bobi, y lo bajan en uan y frente a la merfi. Casi lo parcho. Saliendo de esa nave me trasladé a una autopista sideral, donde veía las palabras protegerse una de otra; el verbo estaba de oferta, el adjetivo y el pronombre, por los encajes de las leidis; los caracteres iban desarticulados con la muletilla siempre en el latente REMATE. Un causa que vendía en su carretilla huevos de codorniz con la granja incorporada a la vista del público, nos jaló a otra galaxia, mientras mi pecho vibraba con “Y después que le pongan salsa, que le pongan salsa, pá goza, pá goza…”.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

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