La revocatoria y el pueblo

“Los intelectuales, esa gente que ha leído mucho, que sabe hablar, debería dejar de hacer críticas sobre lo que ha pasado. El pueblo tiene sus ideas. No importa si nos equivocamos. Por lo menos serán nuestros propios errores y no de otros”. Estas palabras las escuché por la radio en abril de 1992, después del golpe de Estado de Fujimori, pero en estos días vengo oyendo cosas parecidas:

| 14 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 828 Lecturas
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—Es el pueblo el que ha decidido revocar a la alcaldesa y no importa si Marco Tulio, Castañeda u otros son corruptos.

—En todo caso fueron los revocadores y los partidos los que se sumaron al sentimiento del pueblo.

—Lo que yo creo es que se debe votar como a uno le dé la gana (Mónica Delta).

¿Fue el pueblo el que hizo el golpe de Estado que ciertamente tuvo un inicial respaldo popular?, ¿era una idea del “pueblo” (léase D y E), o del presidente, Montesinos y algunos militares golpistas?, ¿cuánto le está costando al país salir del marasmo institucional que se creó con ese acto de fuerza y la dictadura corrupta que se prolongó hasta el 2000 y planea como una sombra sobre el presente?

Y ahora las preguntas actuales: ¿es el pueblo –especialmente D y E-, el que anunció que revocaría a la alcaldesa cuando empezaba su mandato y el que reclutó a los recogedores de firmas y les pagó el trabajo desde el primer año de gestión municipal?, ¿es el pueblo el que está tan molesto porque se abriese investigación sobre los hechos irregulares de Castañeda, lo que ha hecho saltar a toda su corte?, ¿hay alguna relación entre pueblo y los medios que inventaron que no se hacía obras, que las mismas empresas que trabajaban con el anterior alcalde ahora lo hacían mal porque teníamos alcaldesa, que los reyes de La Parada que pagaron matones eran víctimas del abuso y los microbuseros unos angelitos?

Es decir, como el 92, nos deshacemos de los políticos, le tapamos la boca a los intelectuales, y cerramos los ojos de quien está delante o detrás del proceso y va a ser el que lo capitalice. Y no me vengan con que hay corruptos, porque yo no soy, aunque esté votando por ellos. Y, claro, qué mejor orientación que la de la periodista a la que Schütz ofrecía en vladivideo como aporte a la re-reelección, para que aparente poner el asunto en neutro cuando se trata de corrupción y resuma todo en las “ganas” y no en el fondo de la cuestión.

Obvio que lo de Lima es un complot para hacer retroceder 21 años la conciencia popular y limar el espíritu crítico y progresista de los peruanos. Como ocurrió antes, es posible que mucha gente tenga después que arrepentirse por no haber pensado mejor lo que estaba en juego.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista