La revocatoria

Luego de la votación de octubre de 2010, el Jurado Nacional de Elecciones inició lo que podría definirse como el conteo más lento del mundo y se propuso discutir actas y votos impugnados en un proceso que parecía no tener fin. Esto solo concluyó cuando por cansancio Lourdes Flores aceptó la victoria de Susana Villarán y el Jurado no tuvo más remedio que declarar el fin del proceso y proclamar a la ganadora.

| 02 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 702 Lecturas
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O sea que esa animadversión que se constata en estos días de los supremos magistrados electorales, empezando por su presidente, hacia la alcaldesa de Lima no empezó cuando se lanzó la especie de que el Reniec había inducido al error (y al incumplimiento de la ley) a los revocadores cuando un funcionario les dio a través de una carta como fecha límite para la entrega del último lote de firmas, el día siguiente del plazo de ley. En otras palabras, cuando un error administrativo de un equis, no solo creó un derecho inexistente, sino un perjuicio a la otra parte, como si Reniec y Municipalidad fueran la misma cosa.

Ahora, el Jurado ha reafirmado su postura anti-alcaldesa al rechazar la reconsideración, de plano y sin guardar la mínima forma, dando bandera blanca a un proceso que, todos saben, está plagado de irregularidades y trampas que al Jurado realmente no le importan, y al fijar casi de inmediato una fecha singular y adelantada para resolver la revocatoria en Lima, anotando que lo hace en función de la complejidad de la gran ciudad: número de electores y de distritos, lo que en todo caso hubiera servido de argumento para la decisión opuesta, es decir para darse más tiempo para Lima que para otras circunscripciones menores.

Pero como el Jurado razona como la mayoría de nuestros jueces, o sea hace lo que le da la gana, ya estamos metidos en un curso que nos llevará a una votación hiperpolarizada el próximo 17 de marzo.

Serán poco menos de cinco meses que nos tendrán sujetos a las reglas de la batalla: los revocadores tratando de mostrar que nada de lo que haya hecho el municipio vale (tómese nota de ese debate sobre que no interesa si el sábado se acabó el problema de La Parada, sino si el jueves se fracasó en el primer intento, que registra el falseamiento de la realidad en función a los intereses de la recuperación de la conducción municipal para la derecha), y el municipio tratando de acelerar sus planes para mostrar el mayor número de resultados.

Si ya vimos en La Victoria lo que es resistir a la autoridad en nombre de que “estamos con la revocatoria”, habrá que calcular en cuánto se va a incrementar el sabotaje de transportistas y otros, ahora que ya hay una fecha para decidir si sale la alcaldesa y su Concejo.

El Jurado, cuyo presidente deja el cargo en los próximos días, le ha dejado una bomba de tiempo a la ciudad y otra de yapa a quien lo reemplace. Puede que las rivalidades entre los órganos electorales Jurado, Onpe, Reniec, haya influido en las decisiones recientes. Si fuera así estaríamos ante un infantilismo institucional de proyecciones realmente patéticas. Pero si la animadversión contra Susana Villarán es directa, como parece, entonces estamos ante un supuesto árbitro que juega con color político.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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