La responsabilidad de los partidos políticos

La población es testigo de los permanentes escándalos que ocurren en el Congreso de la República, donde, además, se tramitan acusaciones constitucionales sin sustento jurídico, lo cual termina favoreciendo a los culpables. La mayoría de los parlamentarios sólo buscan deslindar responsabilidades personales, lavarse las manos y hacernos creer que se tratan de hechos aislados. Item más, algunos llegan al extremo de ejercer una sospechosa defensa de los culpables, dilatan las pesquisas y hasta pretenden la impunidad; hay quienes hablan de una campaña para desestabilizar la institucionalidad democrática.

Por Diario La Primera | 30 set 2008 |    

Existen infractores que tienen el descaro de alegar persecución política, otros forman un nuevo grupo parlamentario o se cambian de bancada; incluso, llegan a integrar el consejo o la mesa directiva. Todo esto es asqueroso y nauseabundo; más grave aún, es cuando el partido político del gobierno, con tal de lograr mayoría, alimenta a los tránsfugas y recurre a estos sujetos para obtener sus votos a cambio de ofrecerles determinadas prebendas.

Las agrupaciones partidarias son las únicas que elaboran listas de postulantes al Congreso, las presentan ante la ciudadanía y entre ellas se eligen a los integrantes del Poder Legislativo. Para ello, debe existir una probada trayectoria democrática, una intachable conducta ética y moral, un conocimiento mínimo de su plan de gobierno y el compromiso de desempeñar labores legislativas respetando el ordenamiento jurídico vigente. El partido político asume la responsabilidad ante la población; sin embargo, luego de producida las elecciones, pueden presentarse renuncias, alejamientos o expulsiones partidarias o casos de faltas administrativas o delitos.

Por ejemplo, si alguien se aparta de su agrupación debería quedar como independiente hasta que culmine su periodo, condenado a una soledad legislativa; hay que prohibir que se inscriba en otro grupo parlamentario e impedir que forme uno nuevo. No debe contribuirse a una vergonzosa legalización de los tránsfugas, ni premiárseles con cargos directivos o presidencias de comisiones. Si un congresista comete alguna falta o ilícito penal debe ser sancionado ejemplarmente y ello debe comprender la responsabilidad del partido político que le permitió acceder a un escaño parlamentario. Hay que ser drásticos; deben responder los legisladores y la agrupación partidaria que le permitió acceder a una curul, salvo que al momento de suceder los hechos, ya no pertenezcan.

En conclusión, los partidos políticos tienen una responsabilidad; más aún, cuando hay agrupaciones que ni siquiera cuentan con tribunales disciplinarios o se resisten a someter a los infractores, convalidando la impunidad partidaria y para ello es necesario establecer una escala de sanciones, desde una severa multa hasta la cancelación de su inscripción, que debería imponer el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), según la gravedad de lo sucedido.


    Heriberto Manuel Benítez Rivas

    Heriberto Manuel Benítez Rivas

    El dedo en la llaga...

    Columnista