La reforma del transporte y derechos de los conductores

En muchas ocasiones se identifica a los choferes y cobradores como los causantes de los problemas del transporte, se les sataniza y califica muy duramente, llegando a proferirles expresiones muy ofensivas. Si bien esto se explica en que son los actores más visibles del transporte, esta idea o percepción no considera algunos hechos que guardan una estrecha relación con su comportamiento. Yo me permito preguntarle a usted amigo lector, ¿cómo se sentiría si tuviese que trabajar diariamente más de 14 horas sin descanso o vacaciones, con un sueldo a destajo por pasajero recogido, y nulo reconocimiento de derechos laborales?

| 11 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.4k Lecturas
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Ya en el año 2007 desde la Defensoría del Pueblo pusimos en el tapete esta problemática y dicha institución recomendó a la Municipalidad Metropolitana que revierta esta situación: es decir que emita normas que dispongan el respeto de los derechos de los conductores de buses y combis, pues no sólo se trataba del cumplimiento de leyes laborales sino de garantizar que todo chofer conduzca un máximo de horas por razones de seguridad.

Es en este escenario esta gestión municipal encabezada por Susana Villarán, ha tomado al toro por las astas, y ha dispuesto en el Nuevo Reglamento de Transporte Público que los conductores y cobradores deben ser contratados por las empresas de transporte y registrados en la planilla, según las normas laborales. Además, tomando como base una norma ministerial del año 2009 y la fatiga producida por la conducción, - la cual guarda una estrecha relación con la ocurrencia de accidentes de tránsito- ha establecido que los choferes no podrán conducir más de 5 horas continuas -con descanso de 1 hora- y no más de 10 horas de conducción en un plazo de 24 horas.

Esta nueva obligación constituye un avance significativo en la reforma del transporte pues los conductores, al ser contratados directamente, contarán con derechos laborales, conducirán un máximo de horas y recibirán su pago ya no en función a los pasajeros que recojan en las vías sino en función a las horas de conducción, terminando así con los correteos y la tercerización del servicio de las empresas cascarón que no tienen buses de su propiedad y menos aun contratan a sus operadores.

Si bien hoy se escuchan algunas voces menores que critican el reconocimiento de estos derechos bajo el argumento errado de que se están invadiendo competencias del Ministerio de Trabajo, cabe resaltar que la mayoría de empresas de transporte que han apostado por el cambio, apoyan esta medida, pues han entendido que la consolidación empresarial empieza por reconocer y dar un debido trato a sus trabajadores. Por ello, podemos afirmar que el norte de la reforma del transporte está en marcha, y en él se encuentra el respeto de los derechos de los choferes y conductores.


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