La rebelión de los árboles

Los artistas mostraron su desnudez con el afán de proteger la integridad de los árboles del parque y la gente, asustada, gritó: “¡oh, por Dios, cómo hacen eso, llamen a la Policía, llamen a la Policía!”.

Por Diario La Primera | 01 set 2012 |    

Pero esa misma gente no dice nada, ni se inmuta, cuando ven que los árboles están siendo podados a destiempo para facilitar la realización de la Mistura glotona que va de todas maneras desde el siete; y, la Policía se hace la desentendida cuando caen al piso brazos de hojas de un árbol añejo e indefenso. Así estamos, nos escandalizamos por la desnudez tan natural y no decimos nada si alguien osa a cortar las ramas del señor árbol del Campo de Marte, ¿será que lo vemos tan natural? El árbol, que no es tonto, sabe que lo que hace falta aquí es una rebelión, una protesta multitudinaria de los hombres verdes de ramas y raíces para que el hombre que habla entienda de una vez por todas que el respeto a ellos es el respeto a sí mismos. Los árboles son fuente de vida y de equilibrio; son generosos tanto que obsequian oxígeno, que tanta falta hace a esta ciudad árida; deben ser considerados sagrados porque eso son: seres vivientes sacros de gran sabiduría, que brindan posada a los pájaros cantores y dan sombras a los cantantes y poetas de la vida. Cuidan además a los amantes sin freno a cualquier hora del día. ¿Acaso no es una canallada hacerles daño? No hay justificación. Ojo que está claro que aquí nadie está contra Mistura, ni siquiera los artistas que mostraron ayer sus arrugados trajes de Adán Richard Torres y su Eva atrevida. La idea es llamar la atención para que la gente entienda que no hay derecho de maltratar a los árboles por ninguno motivo y menos en una zona intangible como el Campo de Marte. Mistura debe hacerse en un parque, claro; pero respetando a los dueños de casa que son los árboles. Si esta condición no se cumple, piña, Mistura, otro día y en otro lugar. Habría que ir aprendiendo, porque si nadie dice nada es posible que a alguien, de esos “creativos”, se le ocurra talar árboles para darles mayor comodidad a los visitantes del festival glotón.


    El Escorpión

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