La privatización de la educación

Con el retorno de los estudiantes a las clases retornan también, cada vez con escándalos mayores, temas como el de los cobros excesivos por los servicios educativos. Ello da cuenta de una tendencia a la mercantilización y privatización de la educación en todos sus niveles que, sin embargo, no merece discusión alguna en los medios ni en la agenda de política educativa.

| 13 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 3.6k Lecturas
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La estadística disponible en torno a lo que ocurre en el ámbito sobre el cual el Ministerio de Educación tiene responsabilidad directa señala que en el año 2010 había 21,401 instituciones educativas privadas en la Educación Básica Regular, mientras las públicas eran 68,486.

La matrícula en el sector privado llegaba a ser de 1,660,600 alumnos, con 141,471 docentes; mientras en el sector público había 6,028,665 de matriculados, con 297,394 docentes. Por tanto, el número de instituciones educativas privadas equivalía ya a un tercio de las públicas y similar proporción les correspondía en cuanto a la población escolar total, aunque el número de sus docentes representaba la mitad de los del sector público. Desde hace dos décadas esas proporciones han ido aumentando de continuo a favor del sector privado.

En la denominada Educación Técnico Productiva (Cetpros) el número de instituciones educativas privadas, así como el de sus docentes y alumnos era en esa estadística mayor al del sector público (1,128 contra 728; 7,180 contra 5,537 y 132,930 contra 129,567 respectivamente). En la Educación Superior no Universitaria (institutos pedagógicos, tecnológicos y escuelas de arte) la ventaja numérica del sector privado es más evidente aún (esa misma estadística registra 629 instituciones privadas contra 488 públicas, con 247,335 alumnos para las privadas y 120,315 para las públicas). Como señal de la escasa pertinencia de la oferta educativa pública en este nivel, el sector público supera al privado en cuanto a matrícula y docentes en institutos pedagógicos (14,264 contra 7,979 y 2,189 contra 1,398 respectivamente), siendo ampliamente conocido que en esta área hay una sobreoferta profesional.

La ventaja numérica del sector privado se afirma con mayor claridad aún en el ámbito universitario. En pocos años el número de universidades privadas ha sobrepasado ampliamente al de las públicas, como ocurre también con el de sus alumnos. Por otro lado, en algunas de las principales universidades públicas el orden institucional ha sido quebrado sin que ello parezca importar a los gobiernos de turno. Sin embargo, hace poco el Congreso de la República emitió con premura una ley para favorecer a los dueños de universidades con fines de lucro que exigieron que se anulase una cuantiosa deuda de impuestos no pagados por ellos durante años.

Se trata de tendencias que se agudizan y definen el panorama educativo nacional de las tres últimas décadas, ¿manifiestan una orientación de política educativa en el país? En tal caso, ¿cabe hablar de una privatización de la educación peruana, promovida desde el Estado? ¿Con qué propósitos? ¿Qué visión del país y su futuro suponen?


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Zenón Depaz Toledo

Opinión

Columnista

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