La prensa canalla

Aldo M es un exponente mayor del periodismo canalla que ha aflorado en el Perú 2005-2006. Algún día se dará cuenta.

Raúl Wiener. 07-06-06

| 16 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 818 Lecturas
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Ahora creo que nunca lo hará. Porque la canallada paga. Y hay gente de dinero dispuesta a recurrir a la prensa de destrucción masiva así como al “vivazo” de Marco Turbio para que saquen la cara por ellos. Claro que nunca se identificarán en público con sus barbaridades pero bien que se apapachan en privado.

M, sin embargo, tiene su propia explicación para su teoría de “la prensa como arma de fuego” y es que supuestamente eso es lo que hace la izquierda con sus periódicos de campaña política y su aporte sería hacer eso desde la derecha. Es su explicación para todo. Si le dice “vaga” a la alcaldesa, es porque la izquierda le dice “turbio” a su aliado de temporada.

Si apoya el vandalismo rentado por los reyes de La Parada contra la Policía y la Municipalidad de Lima, es porque la izquierda apoya a los campesinos que se movilizan por Conga. Si calumnia a Diez Canseco con el asunto de las acciones de inversión en la bolsa, es porque la izquierda denuncia a Castañeda por Comunicore, a García por los decretos de urgencia y a Fujimori por la evaporación de los ingresos por privatización.

Lo que supone por supuesto que M no tiene ni idea del peso de los grandes medios en la historia del país, el papel de El Comercio en la formación de una opinión conservadora e influyente, y la aparición de la prensa tabloide cuando la masificación de las ciudades exigía medios no dirigidos a las clases medias ilustradas. Y ha perdido de vista a su mejor escuela que se encuentra en la prensa chicha de los ‘90.

Aldo M miente cuando dice inspirarse en la prensa de izquierda ya que eso de destruir personajes que es su especialidad se perfeccionó con órganos como El Chino, el Chato, El Tío, La Chuchi, La Yuca y otros. Con ellos se construyó la historia del “gordo pituco” que se le imputó a Andrade y que ahora se recrea en la campaña por el Sí a la revocatoria, y la del mudo temblecón que irónicamente dañó a Castañeda, al que ahora no le disgusta que se haga a otros lo que le hicieron.

Si fuera por M, el actual presidente Humala sería un fascista en el poder, ahora con el respaldo de su periódico, y Villarán una émula de Abimael Guzmán por levantar el puño izquierdo de forma parecida. Es decir la verdad y la coherencia no tienen mayor sentido porque para eso no se escriben diarios como Correo.

Todos tenemos nuestras convicciones, simpatías y antipatías. ¡Quién pudiera negarlo! Pero la prensa canalla funciona como un manipulador político, al que no le importa la reflexión, el debate y el convencimiento político. Su lógica es la reacción primaria y el simplismo. Después de todo, el concepto que M tiene de los electores es que en realidad son “electarados”, es decir, capaces de elegir cualquier cosa, hasta un mono para la presidencia.

Metáfora que ahora tiene mucho que ver con la revocatoria donde se ha juntado un grupo zoológico pocas veces visto y M, que sabe en qué espacio se está moviendo, no marca ninguna distancia porque seguramente piensa que estos son el tipo de mono que le hará por fin ganar una votación después de tantas derrotas.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista