La postulante mentirosa

Alguien debería resarcirnos por los insultos que recibimos cuando éramos solitarios opositores al trabajo de la Comisión Webb y declaramos que la terna presentada a la presidencia estaba viciada de origen, porque no se habían respetado las reglas de la convocatoria, se había fijado un perfil arbitrario ajeno a la función, y se había seguido un criterio elitista de selección sobrevalorando las referencias de ex ministros de este gobierno y de consultores privados.

| 28 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 438 Lecturas
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Hoy ya nadie discute que la bendita Comisión ha sido uno de los mejores autogoles de este gobierno, que tiene bastantes, entre ellos el Forsur, la Oficina Anticorrupción, la Sierra Exportadora, etc. Y nunca hay que olvidar que antes que Soraya Suárez Velarde, había otra candidata con aún mayores preferencias presidenciales, que se quedó a medio camino porque se pudo demostrar que era parte del cogollo del núcleo tecnocrático neoliberal con Zavala, Conterno y la señorita Cheesman como promotoras.

Aparentemente el presidente consideró que Mayen Ugarte era vulnerable por su sociedad con Zavala en Governa, los contratos vigentes con el Estado y su falta de colegiatura como abogada. Con lo que no contaban era que Suárez iba a mostrar aún más debilidades. El intento de sacar la contralora que quiero, pero bajo una forma que diera la apariencia de haber sido escogida por sus méritos, ha fracasado tan estrepitosamente que hasta podría concluir con la postulante procesada ante la justicia (cosa que, aclaro, no estoy propendiendo).

Soraya había sido más mentirosa de lo que nadie hubiera podido calcular, al punto que hasta el APRA y el fujimorismo se han declarado escandalizados, y el Dr. Bedoya de Vivanco se ha comido la lengua después de los sofismas con los que fundamentó una postulación que ya sabía que estaba herida de muerte. Pero la fallida contralora no es la única a la que le va a crecer la nariz en las siguientes semanas. El señor Webb, por ejemplo, ha salido con el argumento postrero de que su Comisión sólo valoró la condición de contadora de la postulante y su tiempo de servicio en el Estado.

Pero eso es absolutamente falso, ya que si fuera así no hubiera calificado en la terna. Una contadora de dos empresas de pollos que ya no existen, y sobre las que no hay referencias históricas, no tiene afinidad con la función de Contralora del Estado. Y sus servicios en el Produce se refieren a sólo dos años. Pero quizás lo más importante es que para ser asesora de despacho y encargarse de acciones de control y seguimiento de operaciones pesqueras, no se contratan contadores sino ingenieros. Por eso deberían ver el currículum que usó para llegar a asesorar a Rey. Ahí verán que no firmaba como ingeniera para que sus cartas se vieran más bonitas.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista