La plata llega sola y en tiempo justo

En octubre del 2011, a pocos meses de haber dejado el gobierno, Alan García dijo tratando de minimizar el significado de sus encuentros en Palacio con el empresario dominicano Fortunato Canaán, que lo había hecho con otros 1,200 empresarios, para escuchar sobre su interés por invertir en el Perú.

| 17 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Fiel a su estilo, García quería hacernos creer varias cosas: (a) que él no buscaba nada de los empresarios visitantes salvo alentarlos a invertir en el Perú; (b) que dentro de esos siempre cabía la posibilidad que alguno fuera parte de una operación irregular, pero que detectar eso no era tarea del presidente.

En resumen que nunca hizo nada contra lo correcto, ni cuando se entrevistó con Ponce Feijoó durante la campaña del 2006, y luego BTR resultó contratando con diversos organismos del Estado, ni cuando levantó por todo lo alto a la desconocida Discover Petroleum que luego de visitarlo fue protagonista del faenón de los lotes petroleros.

No, Alan García, no hacía las malas juntas, sino que a veces le pasaban mercadería fallada. Pero entre 1,200 qué son dos o tres. Bueno, también se puede hablar de DH Mont, ahora estrella de la megacomisión e invitada por García a repartirse el plato de Collique con su amigo Pepe Graña. Es decir cuatro y seguramente algunas más.

Pero la generadora eléctrica Endesa, que curiosamente contrata desde hace años los servicios del expresidente español José María Aznar, también estuvo en Palacio con el presidente García, después de lo cual ganó una concesión eléctrica en Talara. Y ahora se sabe que esta empresa pagó 60 mil dólares por una conferencia en Madrid al expresidente peruano sobre un tema tan acuciante como: “Situación en Latinoamérica relacionada con la experiencia del conferenciante”, que seguramente muchos españoles y europeos querían escuchar.

O sea que entre 1,200 empresarios invitados a Palacio hay varios que se han ido mostrando particularmente generosos con su antiguo anfitrión aunque Mulder, en su nuevo papel de escudero de García, quiera que creamos que no hay relación entre a quienes el presidente decide recibir antes de una licitación, el resultado final de las calificaciones y los sabrosos contratos que luego ha recibido el exjefe de Estado de las mismas empresas.

La conferencia en Madrid fue en septiembre del 2012 y ese mismo mes le han detectado hasta ahora una participación en un desayuno de trabajo de la empresa Kimberly Clark por 15 mil dólares para que hable de “Día de presidentes, plan de líderes”. Otra vez debe haber representado un enorme esfuerzo intelectual tamaño encargo. Pero lo más sugestivo es esta acumulación de charlas superpagadas a menos de un mes de la fecha en que se firma el contrato para la compra de la casa de San Antonio por 800 mil dólares. Es decir la plata llega sola y con calendario de pagos habría que decir.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista