La placa diarreica

Se me traspapeló este tema, pero lo saqué con un anzuelo Made in Chichalandia para dejarlo como tiradito, listo para mi hincarle mi colmillo adiamantado.

Por Diario La Primera | 19 jul 2010 |    

El Primer Ministro acaba de recibir la Medalla de Honor del Congreso de la República en el Grado de Gran Cruz, y cuando me enteré sólo una riquísima sopa de espárragos me salvó del momento Hulk, pues iba reventar a patadas el Full HD -en ese momento mi gatita sandunguera gold ya me sujetaba porque la cuota es cruel-. De frente voy a la pregunta del millón ante los exquisitos lectores malapalabreros: ¿A quién le ganó Javier Velásquez Quesquén para recibir esta condecoración? Que alguien me lo explique porque ni los mil pulpos iban a vaticinar esta placa. Por el bikini aguafiestas de la Riquelme de ayer, hay cosas más importantes que enlodarse de lo rico, echarse flores entre algodones de muertos, o darse besitos con tufo de chicharrón -me refiero al Luis Alva Castro, quién de sus manos pasó el galardón diciendo: “ha sabido demostrar a lo largo de su actuación una apertura total, transparencia sin límites y atención a los más humildes”. Plop-; a lenguas se nota que es un mandado de arriba, viéndose como una flema fluorescente desde abajo, pues es hojalata, hecha de un tarro de leche vacía. Y encima él se farolea. Dice JVQ: “Así como Cabanillas introdujo cambios en el orden y la modernidad (del Congreso) y Gonzales Posada trabajó con dimensión social; yo entendí que había que acercarnos al pueblo”. Poco floro, caushita, que has tomado malazo las clases de oratoria de Alan porque convences sólo a tus guardaespaldas. No es el pueblo el que lo premia, son sus camaradas, sus alianzas, un favor que recaería dentro del Congreso de ida y vuelta. Por la Sarita súper saya 3 que me da ganas de ir al legislativo y arrancharle el ahora collar de perro de su cajón –para mí no tiene valor alguno por el sujeto que lo posee-, además, encima lo eternizaron en un lienzo, otro regalo más del sin sentido. Ahora resulta que haber trabajado en lo que debe, ganando rico villegas, con todo el poder e influencias que esto mueve, además lo pulen. Que se repartan preseas sin un verdadero motivo grita mucho libertinaje. Esto fue sólo un motivo para el lonchecito ministerial. Vergüenza les debería de dar a la Mesa Directiva, y a los congresistas presentes que permitieron que por sus narices pase dicha mención al “mérito”. Ese premio no se aplica a la realidad. Es más surrealista que un DalÑ

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

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