La Patria: soñemos el Perú

La patria es el referente social y nacional de la existencia histórica del Perú. La organización social, económica, política y cultural que los antiguos peruanos crearon en Caral, hace cinco mil años, simboliza el horizonte de culturas que desde la antigüedad otorga a nuestra nación esa valiosa especificidad de ser cuna de civilizaciones, junto a Mesopotamia, Egipto, India, China y Mesoamérica.

| 27 julio 2009 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |860 Lecturas
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La patria, la nación, tiene en su formación un componente subjetivo que pertenece al campo de la conciencia social colectiva e individual. Es el sentimiento de pertenencia, de identidad con un conglomerado social y su devenir histórico. Es la filiación de Garcilaso o Unanue con el Perú antes que se constituyera en Estado-nacional.

El Perú es una sociedad pluriétnica y multicultural. No obstante esa diversidad y la fuerza cultural quechua o aymara, la única conciencia histórica de sus habitantes es la identidad nacional peruana. Esta es una fortaleza. Sin embargo, uno de nuestros desgarres históricos ha sido no reconocer la diversidad e intentar imponer el poder no democrático a la mayoría, excluirla de los beneficios de la riqueza nacional y el progreso.

Hay que recordar que la patria, la nación, tiene, también, componentes objetivos, de carácter material: el territorio, la población, las condiciones de existencia, la organización de la economía y el ejercicio del poder. El grado en el que la felicidad, el bienestar y la seguridad de una vida digna está distribuido entre la población. Aquí está el problema peruano del presente y el futuro: la extrema desigualdad del ingreso, el nivel inaceptable de la exclusión y las iniquidades de la discriminación. Hiere a la patria que en la post modernidad dos de cada cinco peruanos sean pobres y que en los mundos rurales de la Amazonia y la sierra, los pobres sean cerca del 70 por ciento y más del 60 por ciento.

La pobreza, la desigualdad, la exclusión y la discriminación no sólo afectan la vida social, espiritual y material de grandes sectores de la población, debilita la legitimidad de la democracia y ofende la conciencia ética de la nación.

En este sentido -el de la carencia de equidad social como sustento de la fortaleza nacional- la construcción de la nación es todavía una tarea pendiente en el Perú. Y esa es la tarea que la patria demanda a sus hijos. Una gran empresa y determinación colectiva que movilice el capital y el capital social para que la pobreza no se herede, para revolucionar la educación pública en calidad y cobertura, para que la vivienda no sea un privilegio, para que la indispensable reforma de la salud permita que los más pobres conozcan la atención de salud y todos accedan a servicios oportunos, seguros y de calidad, para que la legítima ganancia de la empresa conlleve la progresiva y responsable alza de los salarios y mejore la calidad de vida de los trabajadores, para que las oportunidades se democraticen. Para que la democracia sea un instrumento del desarrollo.

De la confluencia de nuestra historia con la post modernidad global, se deriva para todos los peruanos y peruanas, sin exclusiones, el desafío de soñar el Perú. De seguir construyendo la patria -como dijo Basadre- lejos del faccionalismo, lejos de separatismos suicidas, lejos del voluntarismo que busca oponer peruanos contra peruanos, inventando estados de guerra ideológica interna; por el contrario, con unidad, con solidaridad, con coherencia, con el debido respeto a los distintos grupos históricos y a la altura de los tiempos que vivimos y de los que vendrán.

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Manuel Rodríguez Cuadros

Manuel Rodríguez Cuadros

Opinión

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