La pantera ataca de nuevo

La pantera andina volvió a atacar. Sacó las garras malditas y por una pelea tonta jugó michi en el rostro de Andrés, quien hace poco la había perdonado cuando ella le pidió disculpas de rodillas por haberle arañado el rostro hace unas semanas.

| 25 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 756 Lecturas
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—¿Otra vez, Andrés? —le dijo un amigo en el trabajo al ver que la pantera había hecho otra vez de las suyas.

—Lo hizo porque no le quise dar el control para cambiar los canales de la televisión.

—Yo te dije, ese tipo de mujeres tienen el diablo en el corazón y atacan en el menor descuido y son muy peligrosas.

—Ahora entiendo y no sé qué hacer. Debo confesar que tengo un poco de miedo.

—Termina con ella, hermano, pero no porque te haya arañado. No. Cuando estén calmados, trata de terminar de la manera más serena, como adultos; porque corres el riesgo de terminar en la tumba.

Después de la conversación con su amigo, Andrés casi se pone a llorar porque se dio cuenta que se había enamorado de una mujer mala que podía hacerle daño por cualquier motivo.

Aquella noche soñó que la pantera andina le cortaba el cuello con una guadaña después de cortarle el pelo a coco. Soñó también que lo había convertido en su esclavo y que le obligaba a lustrarle los zapatos con la lengua.

Cuando despertó fue a casa de la pantera andina a decirle que la relación no iba más; y ella lo tomó de buena manera y le dijo: “Pero déjame el último recuerdo de amor”.

Entraron en su cuarto y después del amor, la pantera andina cerró el cuarto con llave y apuntándole con una pistola le amarró las manos en la cama para hacerle cortes en todo su cuerpo; pero Andrés se defendió y de una patada en el rostro la alejó. Ella se desmayó y él pudo escapar.

—No sé qué hacer, señor Escorpión —me dijo cuando lo encontré en el parque del barrio, porque ahora está “corrido”.

—Yo te dije.

—Bueno, pero ya pasaron las cosas.

—No tienes nada que perder. Regresa a tu pueblo por un tiempo hasta que pase el lío. Enfrentarse con una mujer así complicaría las cosas. Lo bueno es que en Lima no tienes a nadie a quien ella le puede hacer daño.

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El Escorpión

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