La monotonía de La Haya

La actual situación en la que todos los diarios titulan casi de la misma forma, festejando la presentación peruana dentro del tribunal de La Haya y los espacios informativos de la televisión y la radio se llenan de las intervenciones de los abogados peruanos, creando una atmósfera que aparentemente ha borrado las discrepancias, debe representar casi un ideal para el estilo elusivo del presidente Humala.

| 05 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 912 Lecturas
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Por ahora nadie lo está presionando con preguntas incómodas sobre las cárceles por las que circula su hermano, el ministro que golpea trabajadores, el indulto a Fujimori que sigue pendiente, lo que debe hacerse con el Movadef, la candidatura de Nadine, que eran lo medular de la agenda impuesta por los medios hasta hace unos pocos días.

La necesidad de todo el mundo de sentirse patriótico está funcionando para permitirle a Ollanta lo que más le gusta: permanecer callado sin explicar nada, pateando los problemas hacia delante.

Pero todas las agendas pendientes están ahí, desde Conga, que cualquiera de estos días vuelve al primer plano, o el Vraem, donde el gobierno ha cosechado feos fracasos, hasta los puntos de cajón anotados más arriba.

Los temas, por supuesto, caminan con pies propios al margen de a qué espacio de la prensa hayan quedado reducidos. Por ejemplo, el Inpe de Pérez Guadalupe, monitoreado desde la cúpula del poder, insiste en su tesis de que ellos pueden encarcelar donde quieran y en eso no solo está el caso de Antauro Humala, al que quieren recluir en la Base Naval para que no haga ruido, en una confesión de impotencia de la autoridad penal para controlar a los presos, sino temas como los de Challapalca y Yanamayo, condenados por la ONU como penales inhumanos que el tal Pérez Guadalupe, con apoyo de arriba, se empeña en no cerrar.

Otro punto que Ollanta está evadiendo es el del ministro matón, al que aparentemente se le quiere salvar por el interés de los empresarios de tener un amigo en el despacho de Trabajo. Aquí el tiempo corre y el mensaje que se hace evidente es que es muy difícil sacar a los ministros de Castilla.

Sobre el Movadef, por otra parte, el gobierno sigue rompiéndose la cabeza para ser más antiterrorista que sus antecesores, pero como no puede pacificar la zona donde persiste el conflicto, opta por proscribir y perseguir a los que actúan a cara descubierta y no están haciendo ningún acto de violencia.

En su intervención más reciente sobre el asunto, el ministro Pedraza dijo que reivindicar el pensamiento Gonzalo es terrorismo. Por lo tanto, habrá que interesarse en lo que va a venir por ese lado cuando baje lo de La Haya.

Finalmente está lo de Nadine: si no viaja a la Argentina, si viaja a México; si los empresarios la quieren al 70% (CADE de Arequipa) y a Castilla al 94%; si Ana Jara habla por ella y sabe lo que piensa.

En fin, como se ve, la idea de que nos estamos jugando en La Haya, cuando los que deciden son los jueces, nos puede nublar la visión con eso de que podemos ganarle a un antiguo rival geopolítico, pero el país sigue siendo el mismo con sus huelgas y conflictos, con su prensa cochina y sus parlamentarios que están aprovechando el pánico para volverse a aumentar el sueldo.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista